El Gran Juego

La Yihad (o Jihad), es conocida entre los vampiros más viejos del mundo como el gran juego de los Antediluvianos. La Yihad se manifestó después de siglos de silencio en las pasadas noches de la Gran Revuelta Anarquista, luego le siguió la opresión de los neonatos por parte de los antiguos y finalmente ha sido llevada a nuestros días en la forma de la sempiterna guerra que llevan librando encarnizadamente el Sabbat y la Camarilla.

También se habla de la Yihad, como la guerra autodestructiva entre las diferentes generaciones, que a cada cual más potente, más encarnizada y cruel es dicha guerra por la supremacía de la sangre. Los vampiros mayores o más poderosos en la sangre y en edad manipulan a los más jóvenes e inferiores, usándolos como peones en un terrible juego cuyas reglas desafían toda comprensión.

Pero para entender a la Yihad, primero hay que entender y conocer a aquellos que la iniciaron en un tiempo tan remoto que intentar dar fechas resultaría imposible.

Extraído de un fragmento del Libro de Nod:

Caín y las Primeras noches...

De acuerdo con el mito de los Vástagos, el primero de ellos fue Caín, el primer asesino, que, por el crimen que cometió, fue maldito por Dios y transformado en vampiro. Exiliado de su gente, Caín se vio forzado a vagar por los límites de la civilización, atemorizado por el sol y sediento de sangre. En su soledad, Caín encontró a una poderosa hechicera llamada Lilith, la primera mujer de Adán. Ella le enseñó a Caín muchas cosas, entre las cuales cómo usar su sangre para invocar poderes místicos, como crear a otros como él.

La Segunda Generación y la Primera Ciudad...

Al principio, Caín rehusó engendrar, porque creyó que maldeciría al mundo con otros como él. Pero, finalmente, trajo tres candidatos a su lado. Estos, a su vez, crearon a trece más, y estos voraces seres depredaron de manera descuidada a los pobladores del mundo y los utilizaron como marionetas en sus fraternales feudos. Caín, enojado por este comportamiento, prohibió la creación de más progenie. Reunió a sus chiquillos y a los chiquillos de sus chiquillos, y creó una gran ciudad, la Primera Ciudad del mundo, en la que vampiros y mortales coexistían en paz.

Los Antediluvianos y los Clanes....

Esto no podía durar. Los hijos de Caín disputaron el afecto de sus Sire, y otra vez los humanos fueron usados como peones. Finalmente la ciudad sucumbió, algunos dicen que por causa de un desastre natural, otros que la conjura de un desdeñado y vengativo Vástago precipitó el cataclismo. Caín desapareció en el desierto, para no saberse nada más de él. Los tres vampiros de la Segunda Generación desaparecieron, de igual forma, en las neblinas de leyendas. Pero los 13 hijos de los de la Segunda generación, libres de ataduras, comenzaron a crear nuevos vampiros irresponsablemente. Se les terminó por conocer como Antediluvianos, y sus chiquillos creados a su imagen, heredaron sus dones y maldiciones mágicas. Fue así como los clanes se formaron.

Esos Chiquillos Mal Criados...

La Yihad se manifestó después de siglos de silencio en las pasadas noches de la Gran Revuelta Anarquista, luego le siguió la opresión de los neonatos por parte de los antiguos y finalmente ha sido llevada a nuestros días en la forma de la sempiterna guerra que llevan librando encarnizadamente el Sabbat y la Camarilla.

Los Tiempos de la Sangre Tenue...

Y el mundo se volverá frío
y cosas impuras brotarán del suelo
y estallarán grandes tormentas, sus rayos causarán
incendios, los animales se llagarán y sus cuerpos,
retorcidos, caerán.
Los sires de nuestros sires se alzarán
de la tierra
romperán su ayuno con la
mejor parte de nosotros
Nos consumirán enteros...
Y conoceréis estos tiempos finales por el
Tiempo de la Sangre Tenue, marcado por vampiros
que no podrán Abrazar
los conoceréis por los Sin Clan,
que llegarán para gobernar,
los conoceréis por los Salvajes,
que nos cazarán hasta en la más poderosa ciudad
los conoceréis por el despertar
de algunos de los más viejos...
y los que comen sangre del corazón florecerán
y los Vástagos se apiñarán, y la vitae será tan rara
como los diamantes...
¡Negro brilla el Sol!
¡Sangrienta brilla la Luna!
La Gehena se acerca.