Velya el Vivisector y Elaine Cassidy
Cardenales de las Tierras Más Allá

Trasfondo: Leyenda incluso entre los Demonios, pocos le han visto o han hablado con él. Junto con Lugoj, Voivoda de Voivodas, fue quien liberó a los chiquillos de los sangrientos grilletes de los antiguos. Su maestría sobre la magia de la sangre solo rivaliza con la del Círculo Interior de los Tremere. Los Sabbat más jóvenes le apodan "el Despellejador", "el Vivisector" y de otras muchas maneras, pero los Demonios más antiguos de la Espada de Caín le conocen simplemente como Velya.
Siendo uno de los fundadores del Sabbat, en la actualidad Velya sirve a la secta como Cardenal, supervisando la reconquista de las Antiguas Tierras de los Tzimisce. Como tal, orquesta odios étnicos, canaliza purgas terroristas y barre con suavidad el antiguo Telón de Acero hasta reducirlo a un montón de escombros formado por estados rotos y pueblos hechos añicos. Pero, sobre todo, prepara y efectúa poderosos rituales koldúnicos que pretenden despertar a los espíritus de la antigua tierra para volverlos contra los odiados Tremere de la vecina Viena. Velya ha adoptado a regañadientes esta posición política tan abierta, ya que es viejo y está mucho más interesado en los caminos de la Metamorfosis que en algo tan efímero como la Yihad. Sin embargo, reconoce la necesidad de lo que hace, así que cumple con sus obligaciones con la meticulosa devoción que solo un Demonio viejo y maligno puede demostrar.
O eso quiere Velya que se crea.

Allí donde otros ven un campo de batalla entre sectas, él ve en Praga una vieja herencia por reclamar. Las antiguas tierras del clan se extienden como un círculo de cicatrices alrededor de la capital, y cada vez que la guerra toca sus muros, los ancianos susurran que el Vivisector vuelve a fijar los ojos en ella. Para muchos Tzimisce, Praga no es solo una ciudad disputada: es una pieza más del cuerpo del clan, y Velya es el cirujano que decide qué se salva y qué se amputa.

Los Tremere de Viena conocen demasiado bien ese peso. Durante siglos han aprendido a temer el nombre de Velya tanto como el de cualquier miembro de su propio Círculo Interior: saben que, más allá del Telón de Acero derribado, hay un Cardenal dispuesto a despertar la tierra misma para arrojarla contra su Capilla. En la crónica reciente de Praga, cada temblor en las viejas fronteras, cada purga en las provincias y cada alzamiento de fanáticos en los pueblos olvidados puede llevar su firma, aunque él rara vez se muestre en persona.

Antes de las Noches de la Ceniza Blanca, su influencia se sentía como una presión constante en el trasfondo: manadas Sabbat que aparecían y desaparecían siguiendo patrones que nadie en la Camarilla terminaba de entender, cultos rurales que de pronto hablaban de "la carne verdadera" y ghouls mutilados encontrados en los límites de la ciudad como si fueran advertencias quirúrgicas dejadas en la puerta de Praga. El temor fue tanto que no solo Vassily o Carlak, sino príncipes locales de todo el país, llegaron a prohibir mencionar su nombre en consejo abierto, conscientes de que incluso los rumores sobre su presencia bastaban para desatar pánico entre los ancillae. Para muchos, Velya era la explicación incómoda detrás de experimentos aberrantes descubiertos en sótanos anónimos o de pequeñas comunidades que desaparecían de los mapas sin dejar más rastro que cicatrices en la tierra. Esto fue una bendición para las cofradías y manadas antitribu que orquestaban el asedio a la ciudad ajenas a las maquinaciones de Velya, y a su vez siendo él su mascarada.

Tras las Noches de la Ceniza Blanca, la ciudad aprendió que la ausencia física de un Matusalén no equivale a su retirada. Células enteras de la Inquisición Sabbat afirmaban haber recibido instrucciones codificadas con el estilo clínico de Velya, ordenando qué barrios debían ser abandonados, qué refugios debían sacrificarse y qué enemigos debían conservarse "para estudios futuros". Para algunos Cainitas de Praga, fue como si un cirujano hubiera decidido dejar que la infección se extendiera solo hasta cierto punto, observando con interés la forma en que la ciudad se descomponía para decidir, más adelante, qué partes merecían ser reconstruidas.

Aunque a veces todo tiene otras explicaciones. Lo cierto es que el Vivisector se encuentra atrapado en un terrible apuro que él mismo se ha buscado, uno que podría llevarle muy pronto allí donde milenios de enemigos y peligros no lo han logrado. Y es que el mayor deleite de Velya es también su mayor desgracia.

Hace un siglo, el Tzimisce se enamoró y "se casó" con una tal Elaine Cassidy, una niña de diez años de la alta sociedad de Boston. Contempló desde la distancia cómo Elaine se abrió paso meticulosamente hacia una posición dominante en su neurótica familia, reduciendo a su madre a la catatonia, tramando la muerte prematura de su hermana y manipulando a su hermano, extremadamente sensible, hasta conseguir su internamiento en un manicomio. Velya estaba hechizado y, apoyando desde el exterior los planes de la niña, se aseguró de que la pequeña heredara toda la fortuna de los Cassidy. Por su parte, la jovencísima e impresionable Elaine se sintió inmediatamente atraída por el noble y mefistofélico vampiro nada más conocerlo, y los dos monstruos se unieron en un matrimonio sanguíneo.

Pero, ay, con el paso de los siglos Velya se había alejado tanto de las necesidades humanas que no se dio cuenta de la inherente fragilidad de la chiquilla. Aunque Elaine podía ser el monstruo más vivaz entre los de su especie, su psique de diez años de edad apenas era capaz de enfrentarse a los horrores de la no-vida nocturna del Sabbat. Careciendo de la determinación suficiente para aprender ni siquiera los rudimentos de la Senda de la Metamorfosis, la niña cayó en barrena, sin control, y su alma se perdió en la Bestia a mediados del siglo XX. Consciente de lo que había ocurrido, pero incapaz de terminar con su chiquilla y "esposa", Velya utilizó sus artes para injertar a su amada en sí mismo hasta que llegue el momento en que pueda "arreglarla".

Por supuesto, no hay vampiro que, una vez atrapado por la Bestia, pueda ser "arreglado", ni siquiera por alguien tan brillante como el Vivisector. Es más, la unión de Velya y Elaine ha fundido sus venas y arterias, de manera que la sangre de uno fluye por el cuerpo del otro. Aunque esta disposición tiene el efecto beneficioso de reforzar permanentemente el Vínculo de Sangre que hay entre la pareja, también permite que la Bestia desatada de Elaine estimule a la de Velya.

Así, por primera vez en siglos, el Matusalén se encuentra a punto de perder el control. Los esbirros del Tzimisce ya empiezan a murmurar sobre experimentos fallidos, obligaciones descuidadas y extraños lapsos de personalidad. El control de Velya sobre sí mismo (y sobre Elaine) se escapa noche tras noche, y si él cae, la reconquista de las Antiguas Tierras del clan podría fracasar.

En las noches presentes, muchos se preguntan por qué, si Velya ansía tanto la caída de los Tremere y la conquista de la ciudad, aún no ha movido todas sus piezas. Ve con ansia la oportunidad de liberar a Praga de sus peores enemigos y arrancar de sus entrañas secretos dignos de su bisturí, pero se limita a tensar el tablero, a dejar que otros derramen la primera sangre. Hay dominios limítrofes donde las manadas Sabbat atacan con una precisión casi clínica y luego se detienen de forma abrupta, como si alguien estuviera tomando notas sobre la resistencia de cada zona antes de decidir si merece un corte más profundo. Algunos creen que espera el momento perfecto para golpear a la vez en Praga y en Viena; otros, que sus propios demonios internos -y la Bestia desatada de Elaine- le retienen. Lo único seguro es que, mientras su nombre siga pronunciándose en susurros, Praga todavía no ha visto su peor noche.

Imagen: Individualmente, tanto Velya como Elaine son criaturas hermosas; él está bien proporcionado y pulcramente vestido, con una melena suelta de cabellos plateados; ella es una nínfula nabokoviana perversamente arrebatadora, vestida con ropas elegantes aunque conservadoras. Ni que decir tiene que el hecho de que los dos vampiros estén injertados uno en el otro, con los muñones de las piernas de Elaine unidos a la espalda de Velya, hacen que el ser, en conjunto, sea realmente grotesco. Aunque el Vivisector hace todo lo que puede por mantener a su "esposa" distraída y dócil, hay veces en las que la Bestia la posee, y durante esos episodios el perfecto rostro infantil de la niña se convierte en un espasmódico amasijo de carne y vomita obscenidades por su deformada boca.

Sugerencias de Interpretación: Como Velya, casi eres demasiado metódico y desapasionado, intentando compensar frenéticamente la locura que te inunda procedente de la corriente sanguínea de Elaine. De hecho, pasas tanto tiempo intentando hacer que tu Bestia te obedezca que has descuidado los principios básicos de la Senda de la Metamorfosis, lo que te ha llevado a una espiral descendente de malestar espiritual. Como Elaine, pasas la mayor parte de tu tiempo en un estado de ensoñación o semi-consciencia, producido por cortesía de la hechicería de sangre de Velya. Sin embargo, de vez en cuando consigues romper el hechizo, y en esos momentos combinas la astucia y el capricho de una niña enloquecida con el escalofriante frenesí de un Cainita demente. Estás enamorada de tu "marido", pero lo único que buscas es arrastrarle hacia una unión contigo en la bestialidad.

Los Rasgos tras la barra "/", pertenecen a Elaine Cassidy.

Clan: Tzimisce
Facción: Sabbat
Sire: Desconocido / Velya
Naturaleza: Arquitecto/Pervertida
Conducta: Tradicionalista/Niña
Generación: 5ª/ 6ª
Abrazo: Desconocido/ Década de 1890
Edad Aparente: Mediada la cuarentena / 10 años

Fisicos: Fuerza 4, Destreza 4, Resistencia 7
Sociales: Carisma 6, Manipulación 6, Apariencia 3/7
Mentales: Percepción 8, Inteligencia 8/4, Astucia 6

Talentos: Alerta 6, Esquivar 3, Pelea 3, Subterfugio 5
Técnicas: Alteración Corporal 6, Armas C.C. 4, Etiqueta 5, Subterfugio 5.
Conocimientos: Academicismo 5, Ciencias 7, Lingüística (numerosos lenguajes europeos y varias lenguas olvidadas del Viejo Mundo) 6, Ocultismo 8

Disciplinas: Animalismo 8, Auspex 8, Dominación 5, Fortaleza 4, Hechicería Koldúnica 8, Presencia 5, Vicisitud 7.
Sendas Koldúnicas: Caminos de la Sangre 5, Caminos del Fuego 5, Caminos de los Espíritus 5.

Trasfondos: Criados 5, Posición en el Sabbat 5, Recursos 5.
Virtudes: Convicción 2 (antes 5) / Conciencia 0, Instinto 4 / Autocontrol 0, Coraje 2 / 2
Moralidad: Senda de la Metamorfosis 4 (antes 9) / Humanidad 0
Fuerza de Voluntad: 5 (antes 10)