Rompe tus Cadenas

¡Anarquía! ¡Anarquía! ¡Muéstrame
un mal mayor!
ésta es la razón por la que se tambalean
las ciudades y los palacios
se vienen abajo,
¡Esto es lo que dispersa
a los ejércitos!
- Sofocles, Edipo rey
Nombre: Anezka, Princesa de las Pesadillas
Clan: Ravnos
Fecha de Abrazo: Principios del siglo XIX.
Edad Aparente: Veintipocos.
Cargo: Actualmente ninguno.

Trasfondo: Nacida en el seno de una próspera y acaudalada familia noble de Hungría, la riqueza de sus padres nunca pudo curar a su pequeña de la enfermedad congénita que le diagnosticaron. Esa misma dolencia, con el paso de los años, la convirtió en tan hermosa como frágil, como una rosa de cristal. Esa belleza robó el corazón de un ladrón, Andrei, perteneciente a una familia gitana transilvana: los Tsurara. Ambas familias, la noble y la plebeya, se opusieron al enlace de los enamorados. La pena alimentó la voraz enfermedad que consumía las fuerzas de la joven princesa, y Andrei no pudo soportar más la tortura a la que se sometía su amor. Decidió liberarla para siempre, otorgándole su más bello don: el Abrazo.

Amantes en vida y ahora en la muerte, escaparon lejos de sus familias, tanto la húngara como la rom. Fueron marcados por los Rom para siempre como Marhime: proscritos entre proscritos.
Los años pasaron y los amantes se separaron en la noche. Cada uno escogió su camino, y nuestra Princesa acabó en Praga, donde durmió largo tiempo bajo sus frías calles. La Semana de las Pesadillas la sacó de su letargo entre gritos de locura. Las voces de agonía y pánico de los suyos rasgaron su mente; la tortura y el genocidio cometido por el resto de la Estirpe contra su clan no serían olvidados. Las leyes que condenaron su amor ahora condenaban a su linaje. No iba a permitir que le robaran lo único que le quedaba.

Las leyes habían convertido su existencia en una prisión insoportable. Ahora, libre y sin ataduras, con su clan liberado, enseñaría el camino de la libertad a todos los vampiros: libres de sectas, cargos y cadenas.

Cita: "Las cadenas que condenaron mi amor ahora yacen rotas bajo Ceniza Blanca... ¿quién será el próximo en despertar de su pesadilla?"

Nombre: Ivan Strakovitch
Clan: Malkavian
Sire: Garçes
Fecha de Abrazo: Mediados del siglo XVIII.
Edad Aparente: Treinta y tantos.
Cargo: Actualmente ninguno.

Trasfondo: Ivan nació a finales del siglo XVII en la gran Rusia. Como muchos otros, su vida estaba destinada a la pobreza y la humildad, de no haber sido por un desliz. El desliz de un cortesano que, por circunstancias de la vida, le había hecho un favor a un gran hombre... al menos, un hombre poderoso en aquel lugar y época: Rasputín, el monje loco. El padre de Iván no sentía grandes afectos por su hijo bastardo. El motivo por el que quiso que Rasputín se encargara de su tutela fue totalmente interesado. Al fin y al cabo, un hijo bien colocado y agradecido -aunque bastardo- siempre es una garantía de vida. De este modo llegó a su mayoría de edad y así vivió, a la sombra de Rasputín, hasta la mitad de su tercera década. Sin embargo, los deslices habían marcado su nacimiento... su posterior colocación... y también su fin. No solo había aprendido lo que su tutor quería enseñarle. La parte menos "escolástica" de su aprendizaje corrió a cargo de la servidumbre de la que provenía y a la que nunca dio la espalda. Toda su herencia pícaro le llevó a intentar engañar a Rasputín, terminando inevitablemente en un aprieto del que tuvo que huir de la corte. Inútilmente, por supuesto, si no hubiese intervenido el azar en forma de Malkavian.

Desde entonces, se sabe que ha recorrido tanto las filas de la Espada de Caín como de la Camarilla, intentando aprovecharse de ellas y garantizándose un estilo de no-muerte. Algo que necesitaba, dado que el pasado siempre le perseguía. La tranquilidad le duró largo tiempo y, como él mismo decía, era un cuento con final feliz. Pero su vida, su mundo, no era un cuento. No había finales felices... ni tristes... A decir verdad, no había final en absoluto. Había conseguido burlar su pasado. Había vuelto a Rusia. Sobrevivía con un pequeño imperio mafioso -un doble imperio mafioso a los ojos de los mortales y de su Estirpe-. Era dueño de su destino. Sin embargo, una noche, apareció su pasado.

Por eso ahora se encuentra en Praga. Todo un camino por delante que labrar, y si Dios quiere, sin mirar atrás.

Cita: "No te atrevas a juzgarme... uno hace lo que puede para sobrevivir... sobrevivir es vivir por encima de los demás... ¿no?"