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Carlak, Usurpador Príncipe de Praga
Trasfondo: Durante sus días mortales,
Carlak era el tercer hijo de un conde bohemio.
Sabiendo que no podría heredar el título y estando
poco interesado en una vida eclesiástica, escogió
(contra la voluntad de su padre) ingresar en la
Universidad Carlos para estudiar historia, filosofía y
ciencia. Hubiera tenido que volver a la fuerza a las
tierras de su padre de no ser por la intervención de
Dmitra, una noble ucraniana que patrocinaba la
universidad.
La mujer vio potencial en Carlak. A menudo le
invitaba, junto con otros estudiantes, a su mansión
para establecer encuentros con visitantes extranjeros
y discutir de filosofía durante toda la noche.
Generalmente retornaba a su apartamento solo un poco
después de que el sol hubiera aclarado el horizonte,
aunque su entusiasmo nunca se debilitaba. Esos sucesos
semanales afilaron su intelecto e interpretación en la
universidad, incluso cuando luchaba contra la extraña
extenuación que le embargaba tras las discusiones.
Poco después de su graduación, Dmitra le invitó a su
clase, junto a otros, para una celebración especial.
El punto álgido de la tarde sería un debate, dijo,
sobre la relatividad del bien y el mal. También
anunció que aquel que defendiera su posición de la
forma más elocuente sería ampliamente recompensado.
Durante la noche discutieron los puntos y debatieron
con ferocidad inspirada solo por el empuje de Dmitra
para sobresalir.
Cuando la discusión tocó a su fin, la señora declaró a
Carlak vencedor debido a su agudeza ingeniosa, sus
argumentos bien respaldados y su convicción aparente
en su apoyo al absolutismo moral. Su "recompensa" fue
el Abrazo y su primera comida, sus propios compañeros
de clase.
En realidad, Dmitra esperaba que el muchacho triunfase
y no tenía intención particular para con los otros.
Después de darle tiempo para "adaptarse" a su nuevo
estado, lo llevó en un viaje por toda Europa,
presentándole a otros antiguos Brujah y adoctrinándole
en sus tradiciones. Le enseñó que debía pensar por sí
mismo a partir de ese momento: los profesores, la
familia, la Iglesia y el Rey no le regían nunca más.
Debía rendir pleitesía solamente a su intelecto, a su
sed de conocimiento y a la sangre, ahora y para
siempre. También necesitaba contentar a Dmitra, que
exigía que afilase su mente, expandiera sus
experiencias y no conociera límites. Una noche lo
llevaba a una reunión de Brujah para debatir la
naturaleza de Dios y a la siguiente le enseñaba a
cazar al Ganado, desangrándolos hasta la muerte: veía
la no-vida como una aventura de proporciones épicas.
En el transcurso de los diez cortos años que
siguieron, Dmitra empezó a rondar a otros hombres y el
tiempo que no dedicaba a Carlak, debido a alguna de
sus relaciones, fue variando de unas noches, a
semanas, a meses. Pasó varias décadas en Praga
creándose su propio camino entre infrecuentes visitas
de su sire.
Visitó América durante el siglo XIX, pero se encontró
con que los Brujah de allí eran demasiado poco
cuidadosos y analfabetos para su gusto. Volvió unos
pocos años antes de la Revolución Rusa y la formación
del Concilio Brujah; asistió a la revuelta solo para
ver cómo el consejo caía presa del mismo orgullo que
los zares. Se marchó, disgustado con su clan (de
nuevo). Durante una breve parada en Praga recibió una
carta de Dmitra invitándole al Gran Cónclave,
confesando que había extrañado su conversación y que
quería recuperar de nuevo su compañía. En la reunión,
su sire fue nombrada Justicar y se le dio el cargo de
vigilar levantamientos en Europa. Le pidió a Carlak
que le sirviera como uno de sus arcontes.
Le rogó que observase la situación en la recientemente
aparecida Unión Soviética, específicamente las
acciones del Concilio, ya que el Círculo Interno temía
que pudiesen intentar, estúpidamente, recrear Cartago
y revelarse a los mortales.
El Concilio se mostró disgustado con el retorno de
Carlak a Moscú dadas las circunstancias de su última
marcha; pero incluso bajo esas condiciones se las
arregló para encontrar a algunos entre sus filas que
hablaran con él. Trabajó según esas pautas solo para
encontrar una organización dividida por venganzas
personales.
En 1946, Petrodón le ofreció un puesto entre sus
arcontes, que el Brujah aceptó. Pasó los dos años
siguientes en América, donde trabajó con el Nosferatu
para poner a los anarquistas bajo el aegis de
la Camarilla. Era un agente infiltrado en la ralea:
creó su camino como un gusano hasta ganarse la
confianza de un grupo de rebeldes, aprendió todo lo
que pudo y volvió a informar a Petrodón de todos los
intentos planeados de romper las Tradiciones, o de
rupturas ya realizadas en algunos casos. El tiempo que
pasó en Rusia le sirvió bien y su participación en la
revolución y el Concilio le había proporcionado cierto
sello distintivo.
En 1972, Petrodón recomendó al Círculo Interno que
aceptase a Carlak como el siguiente Justicar Brujah;
el descenso de Dmitra del oficio abrió una brecha
entre sire y chiquillo que aún permanece.
Pasó los siguientes 26 años colaborando con Petrodón
para cortar la amenaza anarquista pero, a pesar de sus
esfuerzos, hicieron pocos progresos.
El Nosferatu le pidió ayuda en 1997: sospechaba que
los rebeldes se estaban preparando para realizar un
golpe importante contra varios dominios de la secta.
Carlak estaba viajando a América cuando su compañero
fue asesinado.
Cuando el Círculo Interior se reunió en 1998, el
Brujah se resignó. Retornó a su viejo hogar para
restablecer un refugio permanente.
El Toreador Vassily, Príncipe de Praga, guardaba
fuertes sospechas contra todos los agitadores debido a
las repetidas revoluciones y levantamientos de los
últimos cinco siglos, y le exigió que se marchara para
no volver nunca, acusándole de querer su posición y,
probablemente, su destrucción.
Carlak, aún frustrado debido a su fallo respecto a
Petrodón, cayó en rabia y, con las manos desnudas,
envió a Vassily a sopor. Después llamó a la
primogenitura para extraerles promesas de que le
apoyarían. Las relaciones permanecieron tensas durante
un tiempo debido a la repentina naturaleza de esa toma
de poder, y terminaron de quebrarse por los sucesos
acaecidos en las Noches de la Ceniza Blanca.
Antes de la guerra, la influencia de Carlak se
extendía por Praga como una red de líneas invisibles:
favores adeudados, deudas selladas en sangre y pactos
firmados a puerta cerrada mantenían a la ciudad en una
tensa estabilidad. Algunos decían que gobernaba como
un árbitro implacable en un juego amañado, cortando
las aspiraciones de los insensatos y permitiendo que
solo prosperasen aquellos capaces de entender las
consecuencias de cada movimiento. Para los Brujah
locales, era a la vez un ejemplo y una advertencia:
demostraba que la furia del clan podía encauzarse en
leyes férreas y no solo en estallidos de violencia
inútil.
Tras las Noches de la Ceniza Blanca, su ausencia no
borró sus huellas: muchos de los refugios seguros que
había establecido permanecieron sellados, inaccesibles
para quienes no conocían sus códigos, mientras
antiguos contactos en el mundo mortal siguieron
moviendo documentos, permisos y fondos como si todavía
esperaran instrucciones. Hay acuerdos firmados bajo su
mandato que aún condicionan quién puede cazar en qué
barrio, qué linajes pueden presentarse ante la
primogenitura y qué nombres nunca deben pronunciarse
en los Elíseo de Praga. Para algunos recién llegados,
la ciudad se siente como un laberinto diseñado por un
arquitecto ausente, donde cada puerta importante
parece llevar la sombra de su firma.
Aún así, no
todos esos dictados sobreviven intactos: hay quien los
cumple por costumbre o por miedo, y quien los viola en
cuanto cree que nadie está mirando. Entre los vampiros
más conservadores todavía quedan voces que exigen
respeto a las normas de la era de Carlak, pero cada
noche son menos y ceden terreno ante la presión de
jóvenes ambiciosos y ancillaes cansados de gobernar
bajo la sombra de un fantasma.
Los rumores sobre su destino se contradicen, pero
todos coinciden en darle continuidad a su presencia:
hay quien afirma haber recibido órdenes selladas con
su viejo sigilo, quien jura que un "patrocinador
anónimo" mueve hilos en la política local con el mismo
estilo frío y calculado que él exhibía en vida. Otros
lo comparan con una vieja máquina enterrada bajo la
ciudad, cuyos engranajes siguen girando lentamente
aunque nadie recuerde ya quién la puso en marcha. Si
Carlak sigue activo, lo hace como una mano que aprieta
desde detrás del telón; y si está muerto, Praga aún no
ha aprendido a dejar de obedecerle.
Imagen: Es relativamente bajo para el
siglo XX: solo levanta un metro y medio del suelo
pero, a pesar de todo, su figura espigada irradia
poder y autoridad fuera de proporción con su tamaño.
Mantiene largo su cabello rubio, atado con una cola de
caballo, siempre bien acicalado. Prefiere llevar ropas
de corte perfecto que sean reminiscentes de sus días
mortales pero que, aún así, parezcan modernas.
Sugerencias de Interpretación: No
debes mostrar ningún signo de debilidad que pueda
aprovechar la primogenitura. Echas de menos al perdido
Petrodón, que fue un valioso profesor y camarada. No
admites ningún insulto o amenaza a tu posición; el
derecho de los príncipes a ocupar el puesto dura solo
mientras tengan poder para defenderse ellos mismos de
aquellos que puedan retarlos. De este modo, te has
probado superior al idiota de Vassily y obtienes un
disfrute anacrónico siendo el moderno déspota
iluminado.
Clan: Brujah
Facción: Camarilla
Sire: Dmitra Ilyanova
Naturaleza: Competidor
Conducta: Director
Generación: 8º
Abrazo: 1730
Edad Aparente: Finales de la veintena
Físicas:
Fuerza 3, Destreza 4, Resistencia 3
Sociales: Carisma 4, Manipulación 3, Apariencia 3
Mentales: Percepción 3, Inteligencia 4, Astucia 5
Talentos: Alerta 4, Atletismo 2, Esquivar 3, Estilo 2,
Intimidación 4, Liderazgo 5, Pelea 3, Subterfugio
3.
Técnicas: Armas C.C. 4, Armas de Fuego 3, Conducir 2,
Debate 4, Etiqueta 5, Interpretar 2, Sigilo 3,
Trato con Animales 3.
Conocimientos: Academicismo 4, Burocracia 3, Cultura de la
Camarilla 4, Ciencia 3, Investigación 5, Leyes 3,
lingüística 4, Ocultismo 2, Política
4.
Disciplinas:
Celeridad 3, Dominación 3, Fortaleza 2, Potencia 3,
Presencia 5.
Trasfondos: Contactos 5, Criados 2, Influencia 4, Mentor 4,
Posición 4, Recursos 5, Rebaño 3.
Virtudes: Conciencia 2, Autocontrol 4, Coraje 3.
Moralidad: Humanidad 6 Trastornos Mentales:
Paranoia. Fuerza de Voluntad: 7
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