Los Pilares de la Torre

Abre paso, ¡a su Dios le encanta la Sangre! - ocúpate de ellos pues, y ¡abre paso antes de que te quiera más!
- Lord Byron, Caín: Un Misterio
Nombre: Carlak
Clan: Brujah
Fecha de Abrazo: 1730
Edad Aparente: finales de la veintena
Cargo: Antiguo Príncipe de Praga, ahora en paradero desconocido tras la guerra.

Trasfondo: Hijo menor de un noble bohemio y antaño brillante estudiante de historia y filosofía en la Universidad Carlos, Carlak fue moldeado primero por las aulas y después por la sangre de Dmitra Ilyanova, que lo llevó a recorrer Europa y a contemplar de cerca las grandezas y miserias de su clan. Durante décadas sirvió como Arconte y luego como Justicar Brujah, viendo cómo revoluciones, concilios y utopías se pudrían por dentro hasta volverse indistinguibles de aquello que juraban derribar. Cuando regresó a Praga, lo hizo cansado de discursos y lealtades ciegas: encontró al antiguo príncipe Vassily aferrado al trono por paranoia y orgullo, y terminó enviándolo al sueño con sus propias manos antes de reclamar la ciudad a golpe de voluntad y de acuerdos forzados con una primogenitura recelosa.

En Praga, Carlak gobernó como un déspota ilustrado y pragmático, más interesado en resultados que en apariencias, convencido de que el derecho a mandar solo pertenece a quien puede defenderlo noche tras noche. Bajo su mandato, ciertos hábitos se volvieron ley no escrita: los primogénitos aprendieron a no amenazar si no estaban dispuestos a matar, los anarquistas a medir bien qué puentes quemaban y los Brujah locales a pensar sus discursos antes de alzar la voz. Todavía hoy se sienten sus huellas en la ciudad: refugios que nadie se atreve a reclamar porque fueron suyos, contactos que obedecen sombras sin nombre, juramentos pronunciados en su salón que se siguen cumpliendo aunque el trono esté vacío. Desde las Noches de la Ceniza Blanca, el antiguo Príncipe desapareció sin dejar rastro; unos murmuran que huyó, otros aseguran que fue destruido, pero muchos hablan de consejos susurrados, órdenes transmitidas por intermediarios y movimientos demasiado calculados como para ser casuales. Como una mano que sigue moviendo piezas desde fuera del tablero, la sombra de Carlak parece estar siempre un paso por delante de quienes intentan ocupar su lugar, y en Praga pocos dudan de que, si decide volver, será a reclamar lo que considera suyo por derecho y por sangre.

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Nombre: Henry Hudson III
Clan: Brujah
Fecha de Abrazo: 1861
Edad Aparente: veinticinco años.
Cargo: actualmente ninguno.

Trasfondo: Abrazado durante la Guerra de Secesión por el Azote de Boston a pedido del Primogénito Brujah de la ciudad. Durante la guerra participó en la administración y reenvío ilegal de armamento a miembros del clan en distintos puntos de Nueva Inglaterra.

En el período 1930 - 1950 trabajó para el servicio de un Ventrue en Hartford, Connecticut. Asesoró tanto a miembros del clan Ventrue como a algún que otro cainita. Luego de algunos problemas con el Ventrue de Hartford, pasó algunos años en las cortes de París y España, donde encontró a algunos hermanos de clan con ideas y filosofías muy parecidas a las suyas.

Creó una chiquilla (Nannette, en Francia, 1980) y un ghoul, Mathew, creado ni bien llegó a Europa. En 2001 escuchó que Nueva York había sido recuperada por la Camarilla, y pasó unos meses en esa ciudad, para luego regresar a Europa.

Jamás se ha visto como un monstruo, pero conoce muy bien la Bestia que hay dentro de él e intenta controlarla toda vez que puja por salir. Su personalidad está más cerca de los Ventrue o Toreador que de los de su propio clan, y posee una capacidad innata para relacionarse con otros de su Estirpe, sean o no de su clan.

Cita: "Mientras los demás conspiran, nuestro clan prevalecerá. Es hora de que volvamos a actuar en conjunto, no como una pandilla de inadaptados sin rumbo fijo y por ende fácilmente manejable. Organizados, somos uno de los clanes más poderosos de la Camarilla".

Nombre: Elke Fassbinder
Clan: Tremere
Fecha de Abrazo: mediados del siglo XVI
Edad Aparente: no superior a la veintena
Cargo: actualmente ninguno

Trasfondo: Nació en Alemania, durante el Renacimiento. De familia de la alta burguesía, casada a muy temprana edad con un hombre que le llevaba más de treinta años, se rebeló contra el destino impuesto acabando con la vida de su esposo, envenenándolo lentamente.

Antes de su muerte, encuentra entre sus pertenencias una llave que conduce a una entrada secreta. La misma conduce a un laboratorio y una biblioteca subterráneos, en los que descubre que el hombre era alquimista. Investigando cartas y apuntes personales, da con algunos nombres y, siguiendo esa pista, llega hasta una sociedad ocultista. De esa investigación nace su interés por aquellos temas, decidiendo pelear, al precio que fuese, por entrar a dicha sociedad.

Precisamente, esa sociedad, a la que finalmente logró entrar, estaba siendo investigada por quien se convertiría luego en su sire, a quien llamaron la atención su curiosidad, que la llevaba a investigar aquello que la había despertado hasta obtener un resultado satisfactorio, su belleza, la que sabía utilizar a conveniencia, y su predisposición a hacer lo que fuese necesario con tal de cumplir un objetivo, además de sus dotes sociales, algo no tan frecuente entre los miembros de su clan.

Cita: "El conocimiento es un veneno dulce: bébelo a sorbos, o descubrirás demasiado tarde qué fue lo que te mató."

Nombre: Klaus von Polten
Clan: Ventrue
Fecha de Abrazo: 1875
Edad Aparente: cierto aspecto conservador, seguramente cerca de los sesenta.
Cargo: actualmente ninguno.

Trasfondo: Condecorado como uno de los grandes generales del Gran Imperio Austro Húngaro, bajo el reinado de Francisco José I, su vida, tanto militar como civil, fue influyente y considerada. Dominaba a menudo en el campo de batalla, aunque uno debe reconocer que esa época fue una época de "otro tipo" de guerras, y sus conocimientos sobre el despliegue de la caballería nunca han sido superados. Aún así, mucho de todo esto pasó al olvido para el mundo mortal cuando desapareció de él... El interés del clan Ventrue por posicionarse cerca de Viena hizo elegirle a él. Una lástima que los designios del destino sellaran el futuro de su Imperio tras la I Guerra Mundial...

Desde entonces, y ya no siendo tan necesario para su clan, se ha labrado su propio camino. Anacrónico y sin terminar de acostumbrarse a las nuevas costumbres sociales, lleva buscando desde entonces una nueva guerra en la que centrarse y se ha unido a la única que puede: la Guerra de Sectas. Se le conoce como un formidable estudioso del Sabbat y desde entonces lleva combatiéndolos. Su posicionamiento en la República Checa, años ha, ha sido consolidado con una fuerte influencia que ha hecho llamar la atención de algunos de los amigos y enemigos de la Camarilla aunque su fracaso y oscuro pasado en Viena, ha hecho que la mayor parte de vástagos que aún recuerdan su paso por esa ciudad no le tengan un especial cariño... Especialmente algunos Tremere...

Cita: "La caballería carga una vez; el peso de tus decisiones, todas las noches. Elige bien a quién sigues... y a quién traicionas."

Nombre: Sofia Moretti
Clan: Lasombra Antitribu
Fecha de Abrazo: principios del siglo XX
Edad Aparente: poco más de los veinte.
Cargo: actualmente ninguno.

Trasfondo: Abrazada bajo la influencia del Sabbat, y habiéndola rechazado formalmente desde casi el principio de su existencia, su moral siempre se ha desarrollado bajo los términos camarillescos. Se sabe que es una hábil negociadora y política, aunque las reminiscencias de la Espada aún siguen presentes en sus formas cuando hace falta algo más que palabras.

Tras diversas gestas y experiencias a lo largo de todo el mundo, y un último viaje por Australia el cual decidió su futuro, lleva muchos años establecida en Milán, donde mantiene una amable relación con el nuevo "príncipe", se ha trasladado a Praga aún por razones desconocidas...

Cuestión de tiempo.

Cita: "Hay que volverse loco y actuar: nadie te va a perdonar no hacer algo a lo que tienes derecho y obligación."

Nombre: Lion Montreaux
Clan: Tremere
Fecha de Abrazo: finales del s XIX
Edad Aparente: seguramente cerca de los cuarenta.
Cargo: Regente en funciones.

Trasfondo: Nació en uno de los suburbios de lo que en un futuro se convertiría en la ciudad de Bonn. Mudo de nacimiento, hijo de un nacimiento bastardo entre un sacerdote y una prostituta, criado en un orfanato de los Monjes de San Miguel, fue seguido de cerca desde su adolescencia por algunos vástagos interesados en su destino. Católico, Lion se veía a sí mismo como un útil que Dios había proporcionado al mundo en búsqueda de su redención.

Tras disputas con quien sería su sire y otros interesados, en Viena no fue recibido con los brazos abiertos, y fue separado de su amo nada más llegar, haciéndole ghoul y poniéndole a los servicios de los neonatos locales para su aprendizaje. Lion fue instruido en la cultura de la taumaturgia y del clan, mientras que Viena decidía que el mejor momento para restaurar la voz del joven sería justo después de su abrazo, para que el Juramento de Clan fuera las primeras palabras que pronunciara.

Tras mostrar ser un joven realmente eficiente y considerarlo Viena suficientemente atado, se deliberó enviarle a Praga, a solucionar unos problemillas con unos antiguos vampiros de la Liga de Oradea... Tras la reciente muerte del último regente de la Capilla de la Cruz del Norte, Conrad Jvarok, su posición se ha visto favorecida como el único superviviente de las Noches de la Ceniza Blanca, convirtiéndole de momento en un mal necesario para el Clan.

Cita: "Este mundo no necesita héroes. Ven conmigo si quieres que te lo demuestre..."

Nombre: Marcus Konietzko
Clan: Toreador
Fecha de Abrazo: Segunda mitad del siglo XX
Edad Aparente: Treinta y pocos
Cargo: Miembro de la Camarilla, ajedrecista y relator de la caída de Praga.

Trasfondo: Antes del Abrazo, Marcus era un académico obsesionado con la teoría de juegos y la historia militar, un hombre que veía patrones allí donde otros solo veían sucesos aislados. Sus noches mortales transcurrieron entre aulas, bibliotecas y tableros de ajedrez, hasta que alguien de la Rosa decidió que aquella mente capaz de descomponer guerras enteras en movimientos discretos merecía contemplar la Yihad desde dentro. Embrujado por la belleza fría de las estrategias perfectas, Marcus aceptó el Abrazo como quien acepta una invitación a una partida interminable.

Praga lo atrapó de inmediato. Bajo el reinado del Príncipe Toreador Vassily, Marcus ocupó discretos puestos de asesoramiento, siempre a medio camino entre cronista y consejero no oficial. Desde la sombra de los Elíseo vio cómo la Camarilla despreciaba a las "piezas grises" del tablero -Giovanni, Ravnos, Setitas- confinándolos al viejo gueto judío y convencida de tenerlos bajo control. Él fue de los pocos que advirtieron que aquello era un error de cálculo: los Independientes no eran peones torpes, sino piezas sacrificadas que esperaban su momento para cambiar de color.

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Cuando Bishnu, el Ravnos Antitribu, comenzó a tejer pactos en la oscuridad y los Clanes Independientes empezaron a mover recursos, Marcus fue de los escasos vástagos que olieron que alguien estaba cambiando las reglas sin avisar. Vio cómo el Sabbat utilizaba a los antitribu como engranaje perfecto: inteligencia, sabotajes, rumores bien colocados y una financiación obscena manejada por los Giovanni, todo ello oculto tras la fachada de una guerra menor por un pedazo de gueto. Mientras la Mano Negra implicaba a cofradías enteras con la promesa de antiguos dormidos y botines fáciles, Marcus entendió que Praga se había convertido en un banquete convocado a propósito... y que la Camarilla acudía con los ojos vendados.

Las Noches de la Ceniza Blanca lo encontraron en primera fila, obligado a elegir entre morir con el resto de su linaje o desviarse del ideal Toreador de la "belleza perfecta" para abrazar la crudeza de la supervivencia. Vio llegar a Vincent Day como un rey negro que entra tarde en el tablero, a Czysco actuando como caballo invisible que salta líneas y a las manadas nómadas como oleadas de peones rabiosos dispuestos a ahogar la ciudad en fuego. Mientras la Camarilla se desmoronaba, Marcus memorizó cada traición, cada retirada precipitada, cada movimiento que demostraba que eran los antitribu -y no los orgullosos Lasombra y Tzimisce- quienes estaban jugando de verdad.

Sobrevivió a las Noches de la Ceniza Blanca a costa de pagar un precio que pocos Toreador admitirían en voz alta: abandonar el tablero en el momento exacto, sacrificar piezas queridas y asumir que ninguna Secta tiene el monopolio del arte ni de la dignidad. Desde entonces, Marcus se presenta como un leal camarilla -y lo es-, pero quienes lo conocen bien saben que lo mueve algo más profundo que la lealtad: la necesidad de comprender la jugada que todavía no ve, la deuda pendiente entre Praga y los antitribu, la incómoda sospecha de que la ciudad aceptó de buen grado convertirse en campo de batalla. Sus relatos, a medio camino entre informe y confesión, han convertido su nombre en referencia obligada para cualquiera que quiera entender no solo cómo cayó la ciudad... sino quién está preparando la próxima partida.

Cita: "La Yihad no es una guerra, es una partida amañada. Si sigues vivo es porque todavía no te han usado como peón."

Nombre: Lubomír Král
Clan: Nosferatu
Fecha de Abrazo: 1910
Edad Aparente: Mediados de la treintena, irreconocible
Cargo: Intermediario de la Camarilla con las Madrigueras de Praga

Trasfondo: Lubomír Král nació a finales del siglo XIX en una familia judía humilde del gueto de Praga, en un barrio donde las historias sobre rabinos, golems y príncipes deformes eran casi tan habituales como las noticias del día. Desde joven mostró una memoria enfermiza para los detalles y una curiosidad que rozaba lo imprudente: recorría patios, sinagogas y traspatios buscando grietas, túneles de servicio y puertas que ya nadie usaba, convencido de que la ciudad guardaba un «segundo rostro» bajo las postales turísticas.

Su obsesion lo convirtió en guía oficioso del barrio: conocía atajos, refugios y rincones donde la policía rara vez miraba. Fue esa familiaridad con el laberinto de Josefov lo que llamó la atención de Josef Zvi, el Príncipe Nosferatu de Praga desde 1199 y que aún seguía siéndolo, que durante siglos había protegido –y dominado– el gueto desde las sombras. Zvi vio en él algo más que un mortal espabilado: vio a alguien que amaba la ciudad lo suficiente como para seguir recorriéndola incluso deformado. El Abrazo llegó en torno a 1910, en una cripta olvidada bajo una sinagoga lateral, como una mezcla de recompensa y condena: Lubomír despertó con el rostro roto, pero con un acceso privilegiado a los secretos que siempre había ansiado.

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Bajo la tutela de Zvi aprendió que las leyendas sobre el Golem, las viejas prohibiciones de entrada a Josefov y los límites impuestos a los Cainitas no judíos no eran simple superstición, sino parte de una política de supervivencia tejida durante siglos. Durante años actuó como ojos y oídos de su sire: vigilaba a los intrusos, controlaba las grietas por donde la Camarilla intentaba colarse en el barrio, seguía a los enviados de otros clanes que venían buscando reliquias, poder o refugio. Entre ambos sostuvieron un equilibrio precario: Praga seguía siendo ciudad abierta en la superficie, pero el gueto continuaba siendo territorio marcado por los Nosferatu de Zvi.

Cuando llegaron los años treinta y el ascenso del nazismo, ese equilibrio se rompió. Lubomír vio cómo los mapas humanos empezaban a parecerse demasiado a los mapas secretos del subsuelo: nuevas vallas, calles cegadas, nombres borrados de las puertas, rumores de «limpieza» que resonaban demasiado con viejas historias de pogromos. Zvi organizó resistencia como pudo, utilizando túneles y viejos pactos para sacar gente, ocultar bibliotecas y sabotear operaciones. Lubomír, a su lado, se movía entre columnas de humo y patrullas armadas, convencido de que la ciudad estaba siendo estrangulada desde dentro.

La noche en que los lanzallamas nazis entraron de verdad en las Madrigueras fue más una ejecución que una batalla. Zvi cayó defendiéndolas, envuelto en fuego, gritando órdenes que se mezclaban con rezos antiguos y maldiciones en idiomas que Lubomír no conocía. Él mismo ardió en un recodo del túnel, atrapado entre piedras que se desplomaban y un torrente de fuego que convirtió a muchos de los suyos en sombras pegadas a las paredes. Debería haber muerto allí, como su sire, pero la ciudad –o la pura casualidad– lo enterró bajo una mezcla de barro, ceniza y escombro que amortiguó el calor lo suficiente como para que se sumiera en un letargo profundo en lugar de alcanzar la Muerte Definitiva.

Durante casi una década, Lubomír durmió bajo un tramo olvidado de galería, enterrado en una zona que los nuevos planos ignoraban. El gueto cambió de nombre, de población y de máscaras; la ciudad se reconstruyó y se reinventó una vez más. Cuando por fin despertó, poco antes de mediados de siglo, lo hizo en una Praga que había enterrado no solo a Josef Zvi, sino el recuerdo de que una vez hubo un Príncipe Nosferatu en el corazón del viejo barrio judío. Nadie esperaba encontrar a un superviviente de aquellas Madrigueras; nadie lo buscaba.

Lubomír arrastró su cuerpo deformado hasta niveles más altos y descubrió una ciudad cansada de guerras, gobernada por nuevos rostros que discutían sobre sectas y dominios sin tener ni idea de qué se había sacrificado para mantenerla en pie. Su sire era ceniza desde hacía años, su linaje estaba roto y el gueto ya no era el mismo Josefov que había jurado proteger. Sin un Príncipe Nosferatu al que servir y sin una Camarilla que recordara su deuda con Zvi, comprendió que su existencia ya no estaba atada a títulos ni cargos: solo a la ciudad y a las cicatrices que compartían.

Desde entonces, Lubomír camina por una Praga de postguerra con la amarga certeza de haber visto morir un mundo dos veces. Para los pocos que conocen su historia, es el único testigo vivo de cómo se extinguió el reinado de Josef Zvi bajo fuego enemigo; para el resto, no es más que otra sombra en túneles que nadie quiere cartografiar. Él, sin embargo, sigue haciendo lo mismo que hacía en vida: recorrer pasillos, contar salidas, memorizar dónde cruje la piedra. La diferencia es que ahora sabe que un mapa no sirve solo para escapar, sino para decidir a quién se le ofrece la ruta y a quién se deja atrapado cuando el siguiente fuego llegue.

Cita: "A mí no me preocupa quién se sienta en el trono, sino quién conoce la puerta por la que va a escapar."