El Príncipe
Aparentemente, el Príncipe es la voz de la Camarilla en la ciudad que
gobierna. En teoría es más un magistrado o supervisor que un regente
absoluto, pero es el Príncipe el que mantiene la paz y hace las leyes y
lo que sea necesario para la ciudad esté en orden y a salvo de las
incursiones. El Príncipe tiene muchas labores, incluyendo las de
diplomático, comandante en jefe, legislador, mecenas, juez y guardián de
las Tradiciones. El puesto originalmente pertenecía al vampiro más
fuerte en una región determinada que reclamaba el dominio sobre ella.
Con el tiempo, al puesto se añadieron ciertos privilegios y
responsabilidades, bien como caprichos del regente o como exigencias de
los súbditos.
Los "súbditos" de un Príncipe no le deben nada. En realidad, una vez que
se sigue el protocolo de la Tradición, la mayoría tiene muchas otras
cosas de las que ocuparse. Un Príncipe gobierna sólo mientras pueda
mantener ese orden, sus súbditos estén lo bastante asustados de su poder
y los antiguos le apoyen. Si alguno de estos factores falla, su reinado
se viene abajo. Por otro lado, si dispone de todos ellos, los Vástagos
de la ciudad pueden contar con que tienen Príncipe para rato. Los
Antiguos se aseguran que el gobierno de un Príncipe se mantiene en
nombre de la estabilidad; los tumultos en las calles ponen en peligro la
Mascarada y pueden traer la Muerte Definitiva.
Un Príncipe a menudo tiene una gran influencia sobre el mundo mortal
para asegurarse de poder hacer frente con eficacia cualquier tipo de
amenaza; pocos se atreven a hacer algo contra alguien que pudiera hacer
que se cortaran "accidentalmente" sus líneas telefónicas cuando se está
reparando una tubería de gas, que corten el suministro eléctrico por una
"avería" que por suerte esta localizada, que tus dominios se conviertan
de la noche a la mañana en un terreno expropiado y comprado por una
empresa multinacional de armamento experimental para usarlo de campo de
tiro, o incluso que la policía arreste y encarcele a tus guardaespaldas
por posesión de drogas.
El Príncipe puede crear Progenie libremente, mientras que otros vampiros
deben solicitar su aprobación para hacer de sires. Puede extender su
poder sobre todos aquellos que entren en su dominio, y puede castigar a
sus enemigos convocando una caza de sangre. En los salones del Elíseo se
debate si las ventajas del puesto valen más que la carga del trabajo,
pero muchos Vástagos parecen pensar que en toda la ciudad hay una lucha
interminable por ascender al trono.