Las Masas

No todos los vampiros de la Camarilla tienen un título; ni mucho menos. La gran mayoría de los miembros de la secta se encargan de sus propios asuntos. Algunos tienen ambiciones para alcanzar poder dentro de la secta. Estos vampiros prestan mucha atención a los asuntos políticos y pueden pasar décadas o incluso siglos planeando su ascenso al poder. Otros evitan el tema por completo, presentándose a cada príncipe cuando es pertinente, y refugiándose a posteriormente en las alcantarillas o los laboratorios taumatúrgicos.

La realidad es que cada vampiro tiene una eternidad por delante y que haría bien encontrar algo que hacer antes de que el aburrimiento aplastante de los años le vuelva loco. La participación activa en la política es una opción sólo para algunos Vástagos; no hay demasiados cargos a los que aspirar, después de todo, y el ascenso es un proceso lento y sangriento. Eso significa que los Vástagos necesitan encontrar otros intereses y desahogos, mientras observan las Tradiciones y preservan la Mascarada.
La diversión más habitual de los Vástagos radica en su relación con los mortales, que puede adoptar diferentes formas: Artes como grupos musicales, la manipulación de corporaciones, tratar de reanudar sus vidas mortales habitando entre su antigua especie o evitar el aburrimiento.
Aún así, al final, lo que importa no es tanto lo que hace cada Vástago, sino que hacen enfáticamente para evitar vagar a la deriva hacia la locura y la eternidad.