La Inquisición del Sabbat

Imitando a la Inquisición de los mortales españoles, la del Sabbat es una facción política encargada de purgar a los herejes y los infernalistas. Creada en principio para combatir a los seguidores de la Senda de las Revelaciones Perversas que se ocultan dentro de la secta y la corrompen, ha logrado cosechar tremendos éxitos en los últimos años en ciudades como Detroit y Montreal, al igual que entre muchas manadas nómadas. Por supuesto, la Inquisición también recuerda a la institución mortal en otros aspectos: si acusa a alguien de infernalismo es muy difícil defenderse, tiene la costumbre de emplear tácticas tan tortuosas y terribles como su contrapartida histórica.
La Inquisición del Sabbat está formada actualmente por unos treinta miembros. Todos sus miembros son respetados (y poderosos...) miembros del Sabbat de lealtad intachable. Los grupos de Inquisidores viajan a los territorios de la organización para presidir e impartir castigos entre los acusados. A pesar de sus éxitos descubriendo infernalistas, han desarrollado una reputación por la crueldad de sus métodos. Un Sabbat acusado de infernalismo puede ser marcado, quemado, desmembrado y apaleado, mientras que uno que lo admita (o que sea hallado culpable) recibe una Muerte Definitiva lenta y prolongada. Muchos Inquisidores disfrutan firmando estas sentencias (conocidas como autos de fe), amputando a las víctimas, introduciendo insectos bajo la piel o propinando latigazos. Casi todos los demás les permiten estas excentricidades para no arriesgarse a ser acusados.
Es también una entidad política, ya que posee poder para deponer a obispos, arzobispos, jefes de manada y ducti. La Inquisición tiene un poder sin precedentes, ya que es capaz de investiga y acusar a voluntad. Los Inquisidores Nómadas suelen viajar en grupos de cinco, acompañados por un par de templarios. Aunque los éxitos compensan las interferencias, no han echo demasiados amigos en el resto de la organización. Muchos obispos y arzobispos no desean su presencia, ya que suelen inmiscuirse en el funcionamiento normal de la secta para sacarles los trapos sucios a todos los cainitas de la ciudad.
Al visitar una ciudad interrogan a todo el mundo, desde los miembros a prueba hasta los arzobispos. Las acusaciones sin fundamento por parte de acusadores en busca de vendetta, suelen ser dejados en ridículo, avergonzados, en manos de aquellos encausados injustamente.
Se rumorea que existe un antagonismo entre la Mano Negra y la Inquisición. Los miembros de una facción tienen prohibido expresamente pertenece a la otra, y algunos sospechan que esta rivalidad es el resultado de los éxitos de los Inquisidores y las recientes quejas a la impotencia de la Mano.
Tras los últimos sucesos de la Semana de las Pesadillas que provocaron enormes pérdidas entre las filas del Sabbat, por las leyendas negras que flotan en torno a la ciudad de Praga y las tierras que la rodean, y sobre todo porque la inquisición se inició en tierras europeas, se habla desde hace tiempo sobre agentes infiltrados de la Inquisición que operan en secreto vigilando todos y cada uno de los pasos de sus hermanos Sabbat. Los más radicales susurran que la diócesis de Madrid ha tomado la decisión de enviar un grupo formado por un Juez y dos Caballeros para investigar la ciudad y sus residentes a fondo en busca de prácticas heréticas y para construir en la ciudad una base de operaciones estable y permanente sobre la que abarcar todo el territorio indo europeo.
Muchos Sabbat temen por sus no-vidas a sabiendas de que la inquisición se deje caer por los alrededores, porque no deparan nada bueno.

Quien es quien en la Inquisición:
Los Jueces
Son el rostro de la organización. Llegan a una ciudad para comprobar cargos formales de herejía. Operan mediante los tribunales separados de tres miembros cada uno, y asistidos por templarios, sientan en el estrado a los acusados. Aquellos encontrados culpables son sometidos a inimaginables dolores y tarde o temprano ejecutados en un auto de fe. Aquellos declarados inocentes quedan libres de continuar su existencia sin ser molestados y cada uno recibe un documento, llamado ad cautelam, que prueba su inocencia, siendo prácticamente imposible volver a juzgar a un vampiro que porte tal documento.
Para un Juez es mucho más importante una mente aguda y perceptiva que cualquier Disciplina, ya que deben ser capaces de distinguir lo verídico del rumor y blandir el miedo que inspira la organización sin desequilibrar la ciudad. Ocasionalmente, existe disensión en un tribunal respecto a algún caso, pero esto siempre es a puerta cerrada.
Los Cruzados
Existen tres parejas: operan por delante (y a menudo independientemente) de los tribunales. Estos cruzados trabajan en secreto para descubrir y cazar infernalistas; su función principal es la de reunir información. En circunstancias idóneas llaman a los tribunales para que juzguen a los herejes que descubren. Si alguien averigua a qué se dedican realmente, o si es provable que las presas huyan antes del proceso, ellos mismos despachan a los sospechosos.
Los Caballeros son emparejados por el Inquisidor Mayor, que se basa en que tengan habilidades y personalidades complementarias. El equipo típico se compone de un guerrero fuerte y un taumaturgo habilidoso que están encomendados a un vigilante vampírico, generalmente un inquisdor retirado, que permanece en la central general como gerente de recursos.