El Guardián del Elíseo

El nombre del cargo es bastante explicativo -este Vástago es responsable de todo lo que sucede en el Elíseo y habitualmente en sus alrededores. Un Toreador que quiera programar un recital, un Tremere que dé una conferencia sobre alquimia medieval o dos Brujah que quieran dirigir un debate acerca de la relación actual de los Vástagos con la policía deben hablar antes con el guardián. El guardián puede cancelar un acontecimiento en cualquier momento, incluso momentos antes de que empiece, si considera que es una amenaza para la seguridad y la Mascada (Da igual si es este el caso: el guardián dispone de esa autoridad para utilizarla como le parezca). Tal poder, aunque no es tan impresionante como el derecho del azote a la eliminación puede usarse con grandes resultados; la cancelación despreocupada de un recital en el que el vampiro artista a estado meses dándose bombo probablemente afecte a su reputación.

Los guardianes pueden ser de cualquier clan; la mayoría, son como poco, ancillas, lo que les da la influencia suficiente para contratar o crear la seguridad necesaria para el Elíseo. Contradiciendo a la creencia popular, la mayoría de los guardianes no son Toreador. Dichos Vástagos suelen distraerse mucho en el entorno que es el Elíseo.
El trabajo lleva muchas responsabilidades y pocas ventajas. Un guardián es responsable de todo lo que sucede dentro del Elíseo (y a menudos de sus alrededores). Aunque el puesto es un nombramiento prestigioso y puede proporcionar a un Vástago una buena ración de reconocimiento y posición, pone a ese Vástago bajo casi la misma vigilancia que sufre el Príncipe. Como el puesto exige que el guardián se relacione con mortales con cierta regularidad, los Vástagos monstruosos (ya sea por su semblante o por su comportamiento) nunca son tenidos en cuenta para el cargo, a menos que tengan alguna manera de disfrazarse.
El guardián suele ser examinado en las asambleas acerca de su actitud con respecto a la Mascarada, los mortales, la seguridad y el Elíseo en general. Las Arpías son amables con un guardián fracasado, si sigue cerca para soportar su desprecio.
Todas las noches el guardián debe asegurarse el Elíseo se atiene a las reglas fundamentales acerca de Tradiciones establecidas y la Mascarada. Puede ser responsable de impedir el acceso con armas, un trabajo que menudo solicita que realice el Sheriff. En alguna ocasión tiene que hacer de anfitrión asegurándose de que todo marcha bien. Si el Príncipe pide un refrigerio el guardián es el responsable de así sea.
"De tal Guardián, tal Elíseo", es un dicho familiar de las altas esferas y es bastante cierto. De todos los cargos de la ciudad, este es el que cambia de manos con mayor frecuencia. El puesto es una especie de balón de fútbol político, pateado sin cesar entre el príncipe y la primogenitura.