El Celote

A veces, incluso el Primogénito más organizado puede tener demasiado trabajo, y no es capaz de atender todas sus obligaciones. Si se suma esto a las lentas discusiones en las reuniones de clan, a los miembros recalcitrantes del mismo y a la lasitud general de los votantes, la tarea del Primogénito puede ser incontrolable para un solo Vástago. Para solucionar estos casos se creó el cargo del Celote, aunque hoy en día y sobre todo al otro lado del Atlántico, se le conoce por Látigo.

El Celote no es un puesto oficial dentro de la jerarquía de la Camarilla, sino que parece usarse únicamente en países con una legislatura democrática. Los Celotes en Europa eran usados en los gobiernos mortales para mantener informados a los miembros de un partido político de las actividades de los demás para que los debates sean productivos y para redondear el número de miembros apropiados cuando llega la hora de votar. En las ciudades Europeas de la Camarilla, varios clanes han empleado Celotes de forma tradicionalista con propósitos similares.
Un Primogénito puede prescindir de emplear un Celote si la situación no lo requiere. Después de todo, cuando la rama local de un clan tiene cuatro miembros, y uno es Primogénito, mantener informado al resto es algo sencillo. Por otro lado, en una ciudad con ocho miembros de clan, un Celote puede (y es) muy útil. Algunos clanes a veces han presionado a su Primogénito para que nombrara un Celote cuando era evidente que el Primogénito estaba saturado de trabajo. Los nombramientos de los Celotes suelen ser condicionales y a menudo este Vástago tiene la influencia suficiente dentro del clan como para ser escuchado, pero no tanta como para eclipsar al propio Primogénito.
Es probable que un Primogénito sustituya a un Celote que empieza a brillar más que su jefe. A veces, un puesto de Celote no es una recompensa, sino más bien una advertencia. Como se pide que el Celote permanezca cerca del primogénito y comparta su punto de vista, el nombramiento de un agitador puede ser una manera eficaz de meterle en vereda y canalizar sus energías hacia algo más constructivo (o ponerle a la vista de todos hasta que inevitablemente cometa un error).
Los Látigos en las reuniones de los clanes sirven para aguijonear las discusiones recurriendo a cualquier método necesario. Esto puede ir desde completar detalles que haya olvidado inadvertidamente el Primogénito, gritar a los miembros del clan más elocuentes que den la oportunidad de expresarse a los más callados, insultar a alguien para que haga pública su auténtica opinión o lanzar la estrategia incendiaria ocasional para hacer que la pelota siga rodando. Los Celotes también pueden acudir a todos aquellos miembros del clan solitarios que no pueden o quieren atender las reuniones del clan por asuntos propios. En algunas ciudades se ve al Celote como el segundo del Primogénito, con la autoridad de sentarse en las reuniones de la Primogenitura si su señor está ausente, o permaneciendo a su derecha durante las reuniones, aparentemente para servir de "taquígrafo" para cada clan. Con más frecuencia el Celote está tomando notas sobre cualquier cosa que pasa durante la reunión y que el primogénito no percibe mientras habla o trata con el príncipe, como por ejemplo la ropa que llevan los otros primogénitos, sus gestos y amaneramientos su tono de voz y las reacciones de aquellos a los que no se dirige la palabra. Un Látigo observador puede valer su peso en oro cuando llega el momento de interpretar el significado de la protesta extraña de otro primogénito.