La Arpía

Las Arpías son los chismosos, los intrigantes, la palabra en el oído inoportuno, los que pueden hacer que la no-vida de un vampiro sea un infierno por mero hecho de llevar una corbata fea o devolver un insulto. Muchas de las mejores Arpías (los más observadores, los de lengua más afilada, los más ingeniosos) son antiguos, aunque no pocos ancillas o incluso neonatos con talento ocupan sus lugares en estos puestos de poder oculto. Aún así, un neonato que trata de ascender a la posición de Arpía ve que sus superiores se vuelven contra él implacablemente; la mayoría ven como se despelleja verbalmente su ambición en el acto. Si tiene suerte, se limitarán a ponerle en ridículo.
Las Arpías rara vez son nombradas en el acto. Aquellos que cuentan con las habilidades necesarias formaban parte del escenario social de elite en vida, viviendo como chismosos populares, diletantes y vividores. Como en la vida, estas mariposas sociales revolotean allá donde pueda haber "gente guapa", y se limitan a hacer lo que hacían antes. No les impresionan los pavoneos, demuestran tener una percepción extraordinaria acerca de la naturaleza humana y vampírica y pueden ostentar con una capacidad infalible para ver a través de los fingimientos y las poses.
La mayoría de las Arpías suelen ser de clanes "sociales", como los Toreador y los Ventrue pero se sabe que no pocos antiguos Brujah o Malkavian más lucidos también han ocupado el puesto.
La grosería, la ordinariez, hablar cuando no se tiene la palabra, ser irrespetuoso o ser claramente estúpido puede poner a un vampiro en el punto de mira de las Arpías. Aunque muchos pudieran decir con desprecio que la desaprobación de unos cuantos "vejestorios" o "chupatintas" no significa mucho en el gran esquema de las cosas, las Arpías (y sus víctimas) no suelen estar de acuerdo. En una época en que la información es poder y moneda de cambio, las Arpías y su red de chismorreas asombran incluso a la imaginación, asegurándose que un infractor reciba un muy buen o un muy muy mal recivimiento allá donde vaya.
Son las Arpías las que ayudan en la negociación y firma de los acuerdos de prestación, y a menudo se les pide que asistan a sus Príncipes en las visitas de dignatarios, buscan la aprobación de los Antiguos para pasar por los detectores de metales de los Elíseos con toda educación e
indican a un potencial portador de enfermedades que se dirija al laboratorio para hacer unas "pruebas".