Sorpresas amargas

-Narrado por Donata Minardi, miembro del clan Lasombra Antitribu, desaparecida a principios del 1999.

Tras las primeras noches de incredulidad y caos por el ataque del Sabbat, los supervivientes de la Camarilla consiguieron organizarse alrededor del actualmente desaparecido Carlak que reunió a los supervivientes en la fortificada Ciudad Vieja. Como comprenderá, el nombre de "Carlak", con la conocida fama que tuvo como Arconte durante varios siglos, hizo que el Sabbat empezara a pensarse las cosas dos veces.

Se sospechaba, y bien si me permite decirlo, que si el Sabbat sabía esto enviaría al grueso de sus fuerzas a la Ciudad Vieja para acabar de una vez por todas el trabajo. Fue excelente si me permite la afirmación... Se podría definir como batalla campal incluso en estas noches tan modernas. Las cosas se complicaron para el Sabbat cuando aparecieron los invitados sorpresa: los Arcontes. Parece ser que desde hacía tiempo, sobre todo desde que Carlak abandonó el cargo, que algún Justicar pensó que sería interesante observar a Carlak durante un periodo de tiempo, y para ello enviaron unos cuantos Arcontes que se hacían pasar por miembros normales de la Camarilla, sin despertar sospechas incluso a los ojos del mismísimo Príncipe, vigilándolo y informando de las razones de las últimas y turbulentas noches en la ciudad. La sorpresa para el Sabbat cuando estos temibles vástagos se quitaron el antifaz y mostraron su verdadero rostro no fue tan bien recibida como lo fue entre las líneas de la Camarilla.
Los Arcontes demostraron lo bien merecida que tienen su temible reputación; vampiros de varios siglos de edad, expertos no solo en el espionaje, si no en hacer el trabajo sucio de los Justicar y que sobre todo suelen ser potentes en la sangre, alejándose no más de seis o siete pasos del mismísimo Caín. Si añadimos a este cóctel explosivo la participación de Carlak, el resultado fue que el Sabbat en el primer encontronazo perdió al menos dos manadas completas, a mi ahora añorado pero malcriado chiquillo Obispo Stepan y su no tan efectivo Templario.
En la fortificada Ciudad Vieja la Camarilla tuvo la voz cantante, y las cuadrillas guerrearon contra las manadas casi de forma individualista, como si fuera algo personal, por lo que en principio comenzó como un ataque directo, terminó en conflictos aislados en una amplia zona. Al final solo sobrevivieron unos pocos miembros de la Camarilla en forma de cuadrillas rotas pero machacaron a tantos sabbat que las manadas aún deben estar lamiéndose las heridas unas a otras, Carlak desapareció y los Arcontes supervivientes tomaron las riendas.
Esta vez se podría decir que fue la Camarilla la que ganó la ronda en proporción calidad contra cantidad, pero las fuerzas de la Camarilla estaban ya reducidas a una cuarta parte del número inicial.
Aparte de esto, no se sabía nada de Carlak. Algunos decían que había conseguido sobrevivir y había huido, otros que inevitablemente acabó mordiendo el polvo pero no sin dar guerra. El sabbat aún ante una victoria que se podría declarar como pírrica por su parte, cometió el error que hace que sean lo que son; se apresuró a colgarse medallas y esto fue lo que hizo de Praga la ciudad que es actualmente.

-Narrado por Liseta Iluminatta, Templaria miembro del clan Nosferatu antitribu, finales del 2001.

¿Qué la Camarilla no tiene luchadores capaces? No imaginaba que hubiese caído tan bajo el coeficiente intelectual de la Espada en la última década. Ahora los Sabbat de Praga saben que siempre habrá alguien más duro y más cabrón que ellos mismos acechando en las calles y les servirá de lección por confiar tanto en "la superioridad numérica". Los Arcontes no son individuos para tomar a risa. Tienen como mínimo una experiencia de un par de siglos, y la suficiente sangre fría como para seguir las órdenes de esos antiguos engendros que llaman Justicars. Si alguien sobrevive al menos un siglo bajo las órdenes de esos monstruos, créeme, tiene mi respeto.
Esto les pasa a los antitribu por no contar con los consejos de los Lasombra...