Jugando al Gato y al Ratón

-Narrado por Aleksei, Pander y Paladín de la manada de los Heraldos de Calomena, principios del 1999.

Después de la primera noche y tras el golpe letal al que se sometió a la Camarilla empezó la segunda fase del asalto a la ciudad. Las primeras oleadas la noche anterior habían consistido en un ariete de docenas y docenas de cabezas de pala, aunque estaban custodiados y controlados por un par de manadas nómadas y al menos una cofradía que ya llevaba tiempo infiltrada en la ciudad. Ahora sus Eminencias habían enviado a los perros pura sangre del Sabbat, a las manadas de Sabbat auténticos que esperaban ansiosos la orden de peinar la ciudad y empezar a jugar con los restos de la Camarilla a un mortal juego del gato y el ratón.

Las manadas con más experiencia suponíamos que aún teniendo éxito en el asalto de la primera noche no conseguiríamos eliminar de una sola tajada a las fuerzas de la Camarilla, así que teníamos claro que ante un ataque y pérdida de territorio de la magnitud a la que estaban siendo sometidos, la táctica más inteligente sería esconderse y replegarse evitando que los pilláramos en el proceso.

Aún así la Camarilla olfateó de algún modo que sabíamos esto, y la teoría llevada a la práctica no tuvo tanto efecto como el ataque principal. Pero tuvimos suerte. Algunos Vástagos son real y estúpidamente tradicionalistas, lo que llevaba a algunos a volver a la seguridad de sus refugios pensando que tras el ataque de la noche pasada como era habitual en nosotros nos habríamos retirado. El caso es que no nos retiramos, y seguimos observando esos refugios con extraña paciencia si me permites confesarte entre las filas del Sabbat, con lo que pudimos dar caza a otro surtido grupo de cainitas de la Camarilla. Con esto queda demostrado, que no todos tienen la suerte de ser descendientes de Leonardo Da Vinci, con lo que no cuentan con su genialidad e inteligencia.

Lo malo de esta parte del asalto, fue que los Lasombra y los Tzimisce (al menos los que pertenecían al Sabbat y no los de la Liga de Oradea) se enteraron de nuestro éxito y quisieron hacer como siempre: tomar las riendas del caballo cuando este ya estaba cepillado y ensillado.

Teniendo en cuenta que todo se hizo a sus espaldas y en cierta manera a expensas suyas sin su consentimiento y aún menos su supervisión, estaban bastante cableados con los Antitribu en general, pero prometieron no ser muy duros con los incitantes del ataque por su notable éxito... siempre y cuando la derrota de la ciudad fuera como siempre, mérito de los Altos Clanes del Sabbat.

Bueno, la respuesta de los Antitribu fue bastante unánime: os jodéis.
Después de todo el trabajo que se tomaron los Antitribu en reunir tanto la logística como a la economía, no iban a dejar que los que habían calentado banquillo llegaran y se apropiaran el mérito. La ciudad era Antitribu por derecho propio, y fue por esto, en este punto cuando las hostilidades y la rivalidad entre Antitribus y Lasombra junto Tzimisce se hizo 100% palpable.
De momento no tuvimos que llegar a preocuparnos demasiado por rivalidades. Siempre surgen algunas en toda fiesta en la que el premio es un buen pastel. Lástima que luego la cosa fuera a mayor...

Dejando rivalidades a un lado, aún peinando calle tras calle a la caza de los restos de la Camarilla, esta consiguió de una u otra forma llegar al lado de su faro en la oscuridad: Carlak.
Se reunieron en torno a él y se concentraron en su bastión inexpugnable que era la ciudad vieja, el corazón de la fortaleza-ciudad que es Praga. Se extendieron sobre toda la superficie de la zona, creando barreras invisibles de cuadrillas de Vástagos preparados para lo que viniera. Esto no significó mucho, ya que al seguir aún a esas alturas lo suficientemente desorganizados, nos dio la oportunidad de cazar a una cuadrilla o dos, así que por mi ya era más que suficiente teniendo en cuenta el éxito inicial.
Ya mordían el polvo.