Cuando la luz sucumbe a la Oscuridad

-Narrado por Ilajh Ionnesku, Miembro del Clan Ventrue, Muerto en la cuarta Noche de las Cenizas Blancas, principios del 1999.

Y entonces llegó la noche. Y al frente de ellas, un ejército de colmillos, garras, espadas y pistolas cuyas gargantas Sabbat que solo pedían a gritos una cosa: sangre.

Ya haya sido porque algunos de nuestros mejores o astutos Ghouls sobrevivieran a las trampas tendidas por los Sabbat y los mil veces malditos Setitas, algunos de nosotros de entre la Camarilla pudimos darnos cuenta o al menos tener un atisbo de lo que estaba sucediendo. El grupo de Marcus, que fue marginado por los Antiguos y Ancillae de la ciudad y sobre todo por los altos cargos cuando nos avisaron de que algo no marchaba bien, fue rápidamente llevado de la marginal oscuridad a la desbordante luz reflejada hacia ellos por docenas de ojos y oídos atentos, como si tuvieran la solución que resolvería los problemas de su actual sentencia de muerte definitiva.

La cosa pintaba mal, y lo peor es que todos sabíamos el desenlace final que iban a tener las cosas: fuerzas de Vástagos contra otros Vástagos. Algo muy malo para las Tradiciones de la Camarilla y la Mascarada. El caso es que sin tener apenas noticias fidedignas de lo que estaba sucediendo, tuvimos que actuar a ciegas y sobre suposiciones.
Los que estábamos reunidos, nos dividimos en pequeños grupos formados por vampiros de casi todos los clanes. Había un Vástago americano, creo que del clan Toreador, que nos dijo que en EEUU hacían servir un tipo de grupos de esta forma tan peculiar, pero a diferencia de nosotros la Estirpe Europea ellos lo utilizaban de forma estable, llamándolas Cuadrillas de Guerra. La idea de asemejarnos al Sabbat al organizarnos me producía asco, y seguro que a más de un Vástago de los que estaban presentes también, pero si algo sí puedo decirle, es que cinco pares de ojos y oídos ven y oyen más que uno solo y marchando a ciegas más vale que sobre que no que nos falte.

No hace falta que le diga señor [omitido] cómo somos aquí en Europa, lleva suficiente tiempo en estas tierras para saberlo por sí mismo, pero espero me disculpe si quiero resaltar que aquí, a diferencia del resto del mundo hacemos las cosas diferentes. ¿Por qué? Varios se lo preguntan. La razón es bien sencilla: tradición. Así fue, ha sido y será siempre, por mucho que nos pese a todos.
Los Vástagos Europeos son tradicionalmente individualistas, nos gusta estar solos, jugar en nuestro equipo, y evitar que nadie más participe en nuestros retos y objetivos. De esta forma, no le debemos nada a nadie, y nos cubrimos las espaldas a posibles sentimientos de avaricia y codicia que nos harían granjearnos enemigos por doquier. No se puede esperar más de una tierra, que tiene criaturas tan viejas como ella misma morando en la noche.

Nota del Observador:
Por razones obvias me he permitido la libertad de omitir mi nombre en la charla con el desaparecido señor Ionnesku, por mi propia seguridad y por la suya, eliminando así que mi propia identidad y posiblemente la de los contratantes de la tarea que son ustedes puedan verse en el punto de mira de gente no deseada si mi trabajo cayera en manos peligrosas.

El caso es que el Sabbat fue lo sorprendentemente inteligente, por darle algún adjetivo acorde a algo que han desconocido durante su fatua existencia, para aprovechar esta pequeña debilidad en su favor, pero es algo que ha quedado en nuestra memoria, y no se volverá a repetir.

De los grupos que le mencioné anteriormente, nos dividimos en cinco cuadrillas de entre seis y ocho Vástagos, mayoritariamente formadas por Brujah, los pocos Gangrel que aún quedaban en la ciudad a los que nos vimos obligados a dar permiso para abrazar "tropas de refresco" y Malkavian. Este grupo se encargó de patrullar las calles, buscar y destruir con la ayuda de los pocos Ghouls que aún conservábamos bajo nuestra ala, a todas las células, manadas y aglomeraciones de miembros del Sabbat, pero respetando sobre todo la Mascarada. No podíamos permitir que los mortales se dieran cuenta de nuestra presencia tras 600 años de anonimato por un pequeño desliz.
Mientras tanto, dos grupos de los cinco, formados por miembros de los clanes Nosferatu, Gangrel y Brujah nuevamente se encargaron de buscar supervivientes del clan de las ratas de alcantarilla y descubrir si la zona era segura o estaba infestada de bichos.
Yo iba en uno de estos dos últimos grupos, y puedo dar gracias ya que tuvimos la suerte de ser la que menos daño tuvo que recibir durante las primeras noches.
Resultó que las alcantarillas estaban siendo usadas por el Sabbat, donde descubrimos que estaban aún infiltrando manadas suyas en la ciudad aprovechando unos viejos y abandonados acueductos subterráneos que los Nosferatu de la Camarilla habían olvidado de investigar en sus tan fehacientes planos. Así fue como nos topamos con manada tras manada del Sabbat, y puedo asegurarle que al menos enviamos al infierno a uno de los famosos Templarios que el Sabbat se enorgullece de aclamar como asesinos de la Estirpe.

La principal fuerza de represalia de la Camarilla de Praga como ya le dije actuó en la superficie, siendo la que más daño se está llevando en estas noches. Al menos hasta hoy, estaba apoyada por ese agitador de Carlak y sus Brujah, ahora no sabría decirte dónde están, porque hace horas que no sabemos nada de ellos. Los Primogénitos se quedan siempre en uno de los Elíseos de la ciudad manteniéndose en contacto con las cuadrillas de campo y asegurándose de recopilar tanta información como nos sea útil en estas fatídicas e inciertas noches. Sobre todo se encargan de una de las facetas más peliagudas de esta guerra, enmascararlo todo a los sentidos de los mortales, y créame que saben hacerlo impresionantemente bien, sobre todo si tenemos en cuenta las historias sobre lo poco discretos que son las cuadrillas en su afán de limpiar la ciudad de manadas del Sabbat. Lo suyo no es la sutileza y si no mira las orejas de Drazen... ¿te gustan los pendientes de colmillos? Debe llevar una docena si no he perdido las cuentas.

El Príncipe Pro Tempore Carlak, por lo que tengo entendido ha reclutado disidentes de entre las filas del Sabbat. ¿Cómo lo ha conseguido? Bueno, Carlak antes que Príncipe es un Brujah, y no hace falta resaltar la facilidad de su clan a la hora de demostrar que son enemigos duros en las calles jugando a matones. Así es como Carlak ha tomado prisioneros de las manadas del Sabbat a las que ha conseguido derrotar fácilmente. Y en las que han quedado supervivientes les ha perdonado sus crímenes contra la Estirpe a cambio de luchar en su bando y, les guste o no a ellos y a nosotros, hemos de convivir así... cuando acabe todo esto, ya ajustaremos cuentas con los miembros a prueba...

Tras todo esto, creo que las fuerzas de la Camarilla en la ciudad tras estas primeras noches, no deben superar la mitad de los efectivos que podríamos haber contado desde un buen principio si las cosas no hubiesen ido tan mal. En comparación, nosotros hemos perdido a vampiros realmente fuertes y antiguos en las primeras noches de esta locura por no hablar del daño económico, mientras que el Sabbat solo tiene que lamentar entre chistes la pérdida de manadas de cabezas de pala. Es así de cruda la realidad.