Que llueva sangre del cielo
-Narrado por Katrina Kirova, Miembro del Clan Brujah y superviviente de las Noches de la Ceniza Blanca, finales del 1998.
Durante las últimas tres décadas, el ambiente en Praga había empezado a empeorar de forma alarmante. Algunos lo atribuían al clima crispante y amenazador creado por los sucesos que envolvieron al antiguo Príncipe Vassily y a Dmitra, la sire del ahora desaparecido Príncipe Carlak.
Desde 1946, Carlak dejó de ser Arconte bajo el mando y tutela de su sire
Dmitra, antigua Justicar del Clan Brujah, ahora sustituida por el grande
Jaroslav Pascek, y todo para unirse al Justicar Nosferatu Petrodón
(destruido recientemente). La relación entre ambos, Dmitra y Carlak,
cambió radicalmente en 1972, cuando Petrodón recomendó al Círculo
Interno que aceptaran a Carlak como el siguiente Justicar Brujah; el
descenso de Dmitra abrió una brecha que está aún seguramente no habrá
podido olvidar.
Luego, en 1997, el Nosferatu fue destruido, y cuando el Círculo Interno
se reunió al año siguiente para tomar alguna decisión al respecto,
Carlak se resignó. Volvió a su ciudad, Praga, para establecer entre
nosotros, los suyos, su refugio de forma permanente.
Pero el antiguo Príncipe Vassily guardaba desde hacía mucho tiempo sus
reservas hacia Carlak y todos los Brujah que morábamos en su ciudad, a
los que solía llamar "Agitadores". Fuese cual fuese la razón que granjeó
este resentimiento hacia Carlak y hacia nosotros, el Príncipe Vassily
cometió el error de exigir a Carlak que abandonase inmediatamente la
ciudad para no volver nunca, acusándole de querer su posición y,
probablemente, su destrucción.
Carlak, que parecía muy frustrado consigo mismo por la pérdida de su
antiguo mentor Petrodón y por la decisión del Consejo Interno, acabó
explotando: cayó en rabia y, con sus manos desnudas, envió al estúpido
de Vassily a las fauces del sopor.
Lo siguiente fue un remolino de estrategias y tratos con la
Primogenitura de la ciudad de Praga, con promesas de apoyo hacia Carlak,
pero desde entonces la situación permanecía tensa debido a la repentina
toma de poder llevada a cabo por Carlak.
Fuera como fuera, durante los días de caos y confusión que siguieron a
la usurpación del Principado en Praga, nadie reparó en los movimientos
extraños y precipitados de los clanes Independientes. Estos dejaron de
quedarse encerrados en el Barrio Judío y, en las siguientes noches,
ocuparon nuevos dominios colindantes, esparciéndose por toda la
ciudad.
El caos era tal que bastante teníamos todos intentando saber qué haría
la Camarilla respecto al asunto de Carlak, y la Primogenitura estaba tan
ocupada manteniendo acuerdos con el nuevo Príncipe Brujah que no vieron
la inminente tormenta sobre sus cabezas hasta que fue demasiado tarde
para todos.
La situación explotó definitivamente ante nuestras narices cuando la
palabra Sabbat se instaló en los labios de algunos miembros de la
Camarilla de Praga.
Los miembros más tradicionalistas de la Camarilla no salían de su
asombro. ¿El Sabbat? ¿En Praga? ¿Tan adentro de Europa? Era
imposible.
Una noche de invierno, a finales de 1998, y aprovechando el caos
provocado por la abrupta sucesión al Principado de la ciudad, con todas
las miradas puestas en otros asuntos, desperté con la ciudad sumida en
un auténtico infierno.
Las noticias llegaban rápidamente, sin control y sin consistencia, pero
algo estaba pasando, y créame, era algo muy malo.
Lo primero que conseguí sacar en claro fueron las noticias por
televisión, que hablaban de una avalancha de accidentes ocurridos un par
de horas antes del anochecer, durante lo que fue el primer día de lo que
luego se conoció como Las Noches de la Ceniza Blanca.
Se habían producido incendios durante las primeras horas de la tarde,
que se propagaban de barrio en barrio de la Ciudad Nueva como una gota
de sangre en un pequeño vaso de agua. Los bomberos no podían llegar a
los barrios porque una serie de accidentes de coche había colapsado por
completo los dos puentes paralelos que unían la Ciudad Vieja con la
Ciudad Nueva. El puente Carlos estaba abarrotado de gente observando,
incrédula, las terroríficas llamas, y un aparente grupo de gamberros
anti-globalización había convertido el puente en su punto central de
protesta, bloqueándolo por completo y haciendo ineficaz todo el esfuerzo
de la escueta policía que intentaba dispersarlos sin mucho éxito, ya que
el resto de fuerzas de la ley estaban ocupadas ayudando a los bomberos y
redirigiendo todo el tráfico de la ciudad a vías secundarias. El puente
restante estaba demasiado lejos, y los bomberos se veían obligados a dar
un enorme rodeo por calles inaccesibles para sus vehículos, por lo que
fue imposible llegar hasta los incendios de forma rápida y eficiente.
Lo que sí puedo decirte es que en muchos de esos barrios que ardieron
hasta los cimientos residían y se refugiaban miembros de la Estirpe
pertenecientes a la Camarilla. Imagínese por un momento el horror de
despertarte por el calor de las llamas, ver tu refugio convertido en una
enorme hoguera, intentar escapar de ellas y encontrarte atrapado entre
el fuego y la luz del sol.
Yo puedo dar fe de las marcas que algo así deja en un Vástago, y las
quemaduras que aún no he conseguido sanar desde esa tarde, cuando tuve
que atravesar toda una calle a pleno sol, corriendo y humeando como una
antorcha humana, también son testigos.
Fuego y Luz Solar. Estas fueron las armas con las que el Sabbat decidió golpearnos con toda su crudeza. Las dos armas más temidas por todo Vástago.
Rompiendo piñatas...
-Narrado por Kurk Tromesko, Malkavian antitribu y Miembro de la manada Sangre Fría, principios del 1999.
Seamos francos, tovarich... a la Camarilla puedes machacarla, aplastarla, destrozarla, desmenuzarla, desmembrarla y hacerte un conjunto de moda invierno con la piel de todos y cada uno de esos chupatintas, y no te olvides de los zapatos, pero ten en cuenta que, cuando pase todo eso, volverán, puedes apostar por ello, y de lo único que se van a lamentar es de algún pobrecito antiguo con fama de cabroncete cuyo linaje llenaba rollos y rollos de papel del retrete. Modera tu lenguaje, por favor...
¿Qué por qué estamos tan seguros los dos de que siempre vuelven? Fácil, capullín... porque si algo les sobra, es pasta, y la pasta, en manos astutas, hace milagros. Por supuesto, y sé amable...
Esto es algo que los Obispos y los Priscuses sabían a ciencia cierta y nos dijeron el modo de sacarle el máximo partido posible. Esto es Europa, tío, la meca de la humanidad, su historia, y es por esta razón que si algo sobra en esta tierra, es compañías de seguros, porque todo aquí es viejo, muy viejo, hasta las piedras, y hay tíos muy muy raros que son capaces de pagar sumas astronómicas por un cacho de casa medio en el suelo, llamándolo... ¿cómo coño se dice, tío?... Patrimonio Cultural... eso, gracias tío.
Imagínate las demandas de esas pobres familias que se quedaron sin casa
tras los fatídicos incendios de la primera noche de la fiesta, saturando
a las compañías de seguros que no podían hacer frente a las desbordantes
pérdidas de pasta y material, por no decir las connotaciones
socio-económicas que degeneraron de ahí. A eso súmale las demandas del
Ayuntamiento de Praga por las pérdidas de su material, en forma de
bomberos y policía, y cómo no, de los daños provocados por esos mismos
al tener que ir a los incendios a lo todo terreno, cargándose calles de
roca del año en que San Pedro perdió la boina... un desastre económico y
financiero sin precedentes, al que no podrían hacer frente ni los
mismísimos Ventrue y Brujah de Praga, y eso si sobrevivían.
Así es, tío, las no-vidas de esos cerdos chupatintas no valdrían ni un
meado de burra cuando los abogados del diablo hincaran sus garras en sus
vacíos corazones sin un mísero euro. Lo mejor de todo es que, para
rematar la faena, la Comisión Europea de Cultura ha demandado al
ayuntamiento por incapacidad para cuidar lo que ahora, tras el desastre,
es Patrimonio de la Humanidad por su antigüedad y valor humanístico. Así
me gusta. Es que me molo. Nos... molamos.
Lo malo de todo esto es que, si algo también les sobra a los de la
Camarilla, eso son Ghouls. Sí, tío, sí, esas ovejas que, por darse un
sorbito de sangre de V, se creen que ya son parte de la Estirpe. Qué
asco me dan. Pero son útiles...
El caso es que, si no hacíamos nada al respecto, podrían dar el
chivatazo a sus jefes de lo que estaba pasando, y lo más jodido es que
durante el día podrían arreglar lo que nosotros jodíamos por la noche,
así que hubo que rebajarse un pelín y usar el fuego contra el fuego.
Utilizamos a las bandas callejeras de Praga y a grupos de extrema
derecha para que liaran la del copón... un poli muerto aquí y otro allá
en una reyerta callejera, el jefe de bomberos muerto en acto de servicio
cuando intentaba desalojar una casa okupa, muriendo con los
sacrificables okupas, claro; una revuelta en la prisión con su
consecuente fuga de presos y más polis muertos, atracos a bancos con
muertes, atracos a empresas financieras, ataques terroristas a empresas
globalizadoras por esos grupos extremistas, etc etc etc... un puto
circo, tío, ¡juas!.
Luego, por la noche, no tuvimos que preocuparnos por los vampiros de la Camarilla, porque son tan gilipollas que les va el individualismo, y eso es el gran puntazo a nuestro favor, porque los del Sabbat vamos en Manadas, mientras que los de la Camarilla se comen los marrones solos por miedo a las puñaladas traperas, así que cuando llegó la noche, esta fue libremente para nosotros... o eso pensaste en un principio mon amie.