Las Piezas Grises
-Narrado por Marcus Konietzko, Miembro del Clan Toreador y Ajedrecista, superviviente de las Noches de la Ceniza Blanca.
Durante el reinado del Príncipe Toreador Vassily, los Clanes Independientes no gozaban de un buen trato en la ciudad. Había muy, muy pocos morando entre las estrechas calles de Praga, y eran más bien simples peones que astutos alfiles... o eso pensó Vassily.
Durante muchos años, algunos arguyen que hasta siglos, los Clanes Independientes lucharon por ganarse no un sitio en la ciudad, sino por algo tan sencillo como el derecho a crear progenie o a invitar a nuestra ciudad a más miembros de estos descastados y leguleyos clanes.
Todos sus intentos fueron un estrepitoso desastre. Vassily, y sobre todo el extinto consejo de Primogénitos de la ciudad, por alguna razón no dejaban instalar más que una escueta y muy fácilmente controlable célula de Independientes. Por si no fuera poco, se encargaron de tenerlos encerrados y controlados en el Ghetto, el viejo barrio Judío de Praga.
Como podrás entender, Europa tampoco es un buen tablero sobre el que dar sus primeros pasos para un Independiente. De esta forma, teníamos a un escueto número de usureros Giovanni, basura Ravnos y belicosos Setitas donde los querían: encerrados en la misma jaula, donde luchaban entre ellos con garras y colmillos por un pedazo de ciudad... En realidad, el único pedazo de ciudad al que podían echar el guante, y te aseguro que no tenían intención de repartirlo a partes iguales.
Todo esto cambió (al menos entre las sombras, ajeno a todos nuestros sentidos) con la llegada de Bishnu.
Durante las décadas anteriores al alzamiento del Sabbat en Praga y su
posterior declive, este Ravnos Antitribu se las ingenió,
gracias a sus contactos con los miembros discriminados de su clan, para
poner de acuerdo a las tres facciones de tal forma que, en las sombras,
trabajaban para el Sabbat mientras que, a plena luz de la luna y ante el
resto de miembros de la Estirpe de la ciudad, seguían interpretando su
cruel y pintoresca guerra por ese pedazo de dominio en la ciudad.
Con promesas de una ampliación considerable de sus dominios, contratos
financieros más que fructíferos y la palabra de que, una vez la ciudad
fuera Sabbat, serían tratados como hermanos entre sus filas, los
Independientes no solo vendieron sus cuerpos, sino también sus almas, y
no nos condenaron solo a nosotros, y aún menos a ellos mismos, sino que,
pareciéndoles esto aún muy poco, también condenaron al Sabbat sin que
estos se dieran tampoco cuenta.
Realmente, tácticamente y desde el punto de vista de un ajedrecista, la estrategia fue, a falta de una palabra mejor, perfecta... lástima que finalmente cayera por su propio peso, gracias a los avatares del destino.
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Nota del Observador: Konietzko parecía muy fervoroso e incluso alardeó del Sabbat, pero puedo asegurar que su lealtad es 100% respecto a la Camarilla. Sin embargo, al igual que el resto de su linaje, no puede escapar a la tentadora debilidad que oprime a todo Toreador, por lo que tuve que cortar esta conversación durante todo el resto de la noche, mientras se deleitaba en su mente con lo que considera la más bella obra de arte y sueño de todo estratega. Así que las siguientes palabras están transcritas al día siguiente, una vez abandonó su trance. |
Durante las décadas anteriores al 1998, el Sabbat, con la ayuda de los
Independientes, infiltró equipo, maquinaria, "mano de obra" y sus
mejores piezas en la ciudad de tal forma que escapó a nuestros
sentidos.
Todo vino no de parte de los augustos Guardianes, y aún menos de los
desinteresados Demonios... todo fue fraguado y forjado por quien menos
se esperaban los altos mandos del Sabbat: los antitribu.
Casi todos los planes de la operación del Sabbat fueron llevados por los
antitribu (algo que a los Lasombra aún les corroe el alma). Los
miembros más importantes de cada antitribu prestaron su ayuda
para quitarles la alfombra de debajo de los pies a los Lasombra y a los
pocos Tzimisce de la secta, y la mayoría ni tan siquiera eran de Praga.
Para los antitribu, la dignidad y el respeto son algo casi
divino. Llevan años, quizás siglos, aguantando a los Altos Clanes del
Sabbat y soportando su yugo, los cuales los utilizan como simples peones
sacrificables mientras ellos sitúan las mejores piezas de su clan en los
lugares que les interesa. La estructura de los antitribu,
forjada bajo este peso de dignidad y respeto hacia el resto de sus
hermanos, fue lo que hizo que trabajasen juntos tan bien como las piezas
mejor engrasadas de una máquina de destrucción.
Esta vez no iban a dejar que los Lasombra y Tzimisce les lanzaran en un
ataque a la desesperada para que se estrellaran contra el muro que es la
Camarilla, y así ver y esperar a ver si ese muro se caía de una vez.
Los antitribu soltaron inteligencia, astucia, espías, acciones
furtivas y malos entendidos antes de soltar a los perros de la guerra.
Las manadas nómadas juntaron toda la pasta de la que podían echar mano, tanto Ductus como simples Sabbat de cada manada, para financiar el asunto. Incluso se dice que los Ravnos antitribu, junto a los Brujah antitribu, llegaron a robarles todo su dinero a los Lasombra. Magistral. La cantidad que se consiguió reunir fue tal que intentar dar números es demasiado tedioso.
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Nota del Observador: La razón por la que los antitribu consiguieran reunir tanto dinero fue, al parecer, que de alguna forma ellos y Praga tenían una especie de cuenta pendiente desde hacía mucho, mucho tiempo. Dicha razón aún es un desconocimiento para mí, pero algo hizo que los antitribu no solo marginasen a los Lasombra y Tzimisce, sino que se unieran entre sí como si volviera a nacer la revuelta anarquista. ¿Qué inició todo esto? Es algo que tengo que descubrir... |
Todo este dinero fue manejado por aquellos que mejor podían manejarlo y esconder tal cantidad ante los ojos de la Camarilla: los Giovanni. Aún lo llaman, a forma de chiste, "Financiamiento Familiar". Los Giovanni siempre han tenido mucho dinero, ¿quién iba a sospechar que tuvieran un pelín más de la cuenta?... Idiotas.
También contribuyó con mucho dinero la Mano Negra, y si esto ya no te
hace darte cuenta de a qué calibre llegó todo esto, deberías empezar a
hacerlo. Desde mi punto de vista, este grupo tiene a las mejores y más
experimentadas piezas del tablero entre sus manos. Están tan metidos en
el Sabbat que, cada vez que chasquea los dedos, algún enemigo suyo entra
en frenesí por puro miedo. No solo se encargaron de contribuir con
grandes sumas de dinero, sino que orquestaron un plan para implicar
consciente e inconscientemente a varias docenas de Cofradías.
Dejas caer sobre Praga rumores de vampiros de sangre vieja y potente
que, vaya casualidad, permanecen en letargo, vigilados solo por sus
viejos ghouls y algún que otro chiquillo abrazado en la última década...
y sin quererlo les has servido el menú del día, y te encuentras que las
reservas del restaurante están agotadas.
Todos a una, como las pirañas.
Entre todos los movimientos llevados hasta la fecha, hace aparición en el tablero el Rey y suena el nombre de Vincent Day, ayudado por un astuto Caballo antitribu Ravnos de nombre Czysco. Este último, que actúa como mediador con los Giovanni y Ravnos para meter a los Sabbat en la ciudad, organiza acuerdos con traidores en las filas de la Camarilla para preparar la enfilada y que las manadas nómadas que esperan en las afueras de la ciudad ataquen al mismo tiempo que los que ya están dentro, y finalmente enroca con los Setitas, a los que usan para mantener ocupadas el tiempo que sea necesario a las fichas más peligrosas de la Camarilla, como el Ex-Guardián del Elíseo, que tuvo merecida su Muerte Definitiva.
Se traen Obispos con sus consecuentes Templarios, los Ductus de Manada y los Agentes de la Mano Negra coordinan los movimientos de tropas, y tenemos, entre movimiento y movimiento, a la friolera de 150 Vástagos del Sabbat esperando ansiosos en la línea de salida para abalanzarse sobre la ciudad y enviarla al infierno.
Esto fue lo que sucedió. Todos seguidos, unos detrás de otros, como las olas de una playa, y sabiendo cómo son los antitribu y sus diferencias de opinión con los Guardianes y Demonios, la mayoría de los que ayudaron también eran antitribu, mientras los supuestos "pura sangre" del Sabbat calentaban banquillo.