Hoy la historia es así

-Narrado por Maxim Stratov, miembro del clan Ventrue, Tribuno de la cuadrilla Viejos de Mala Strana, finales del 2000.

Fue una bendición caída del cielo. La Semana de las Pesadillas, teniendo en cuenta el número importante de Ravnos antitribu que tenía el Sabbat entre sus filas, fue con seguridad la jugada de la Yihad que más tiempo nos dio para poner las cosas en su sitio. Si el Sabbat de por sí ya es caótico, imagínate cuando empiezan a despedazarse unos a otros. Su reacción normal es cortar por lo sano, literalmente, con lo que esta "guerra civil" contra los Ravnos antitribu nos benefició en gran manera.
El Sabbat se vio obligado a olvidarse de nosotros durante un corto espacio de tiempo, pero que nosotros supimos sacar provecho para reunir tanto logística como refuerzos. Cuando acabaron con su pequeña revuelta interna de Mentirosos, los supervivientes de las Noches de la Ceniza Blanca ya estábamos atrincherados en la cara opuesta de Praga. Este pequeño bypass ofrecido por los Ravnos, fue lo que marcó la diferencia. Como el Sabbat no pudo seguir hostigándonos, no acabó de echarnos ni eliminarnos definitivamente, y este fue su gran error.

Los Azotes nombrados por Carlak reunieron a todo vampiro de la Camarilla dispuesto a luchar, el Alguacil tuvo el tiempo suficiente como para formar varias cuadrillas de neonatos y apostarlos en los puentes sobre el río Vlatava, impidiendo al Sabbat y sus mermadas manadas por culpa de los Ravnos entrar en nuestro nuevo fortín. A los Ghouls que demostraron su valía les concedimos el abrazo por luchar fielmente no solo por sus domitors si no por la perseverancia de la Camarilla y la Mascarada. Los Arcontes empezaron a hacer misiones de sabotaje en las líneas del Sabbat con la ayuda y soporte de la Capilla Tremere. Los Ventrue junto los a los Bruja y Toreador empezamos a amasar de nuevo una bolsa financiera y económica para hacer frente a las grandes perdidas para la larga batalla que íbamos a emprender. Cogimos a los independientes por sorpresa y con la guardia baja, y les apretamos las tuercas para que nos ayudaran o siguieran en Praga el camino del extinto clan Ravnos. Decidieron "expiar" sus pecados contra la Camarilla, siendo unos chicos útiles en el futuro y mucho más considerados con nosotros, pagándonos el daño hecho, así que les dejamos seguir existiendo. Del príncipe Carlak finalmente no sabemos absolutamente nada y aparentemente está destruido, así que... veremos quién se alza con el nuevo trono en la ciudad. Los primogénitos se dieron a la fuga o cayeron en su mayoría en los primeros días del asalto del Sabbat, así que al igual que con el título de Príncipe, este es el segundo cargo más valorado en la ciudad, pero veremos quién tiene la responsabilidad de llevarlo. En nuestra nueva posición al oeste de la ciudad, las cuadrillas, el Alguacil y los supervivientes se reparten los nuevos dominios, mientras que los que ya vivian en ellos, se ven forzados a mantenerlos de forma más estricta ante las intrusiones por superpoblación.
Ahora es cuestión de buscar un nuevo Elíseo donde poder labrar los nuevos cimientos de la Camarilla y que sea el bastión de las Tradiciones y la Mascarada en Praga. La Capilla Tremere sigue activa y siendo el mayor dolor de cabeza del Sabbat, por lo que mientras sigan ahí molestando, el Sabbat estará dividido y no podrá concentrarse en una sola tarea.
Puede que el destino final de los Ravnos fuera un golpe de suerte para nosotros, o incluso un movimiento preparado desde hacía mucho tiempo en la Yihad para salvar a nuestra ciudad de las garras del Sabbat. Fuera lo que fuera, por mi parte ha sido bien recibido y ahora hay unos entrometidos menos en la Guerra Eterna de los que preocuparse.

-Narrado por Alvar, Priscus y miembro del clan Lasombra, finales del 2001.

Lo de los Ravnos antitribu nos jodió bien los planes, pero el que los Independientes nos giraran la espalda, ya fue el tiro de gracia. Aún así, no se puede decir que finalmente saliéramos perdiendo, en realidad tanto el Sabbat como la Camarilla ni ha ganado ni ha perdido nada, solo estamos en un tiempo de descanso antes de lanzarnos de nuevo al campo para jugar la ultima parte del partido.
La Camarilla puede regodearse de que aún sigue aquí, pero harían bien en recordar que no están solos, y van a tener que convivir con nosotros hasta que decidamos aplastarles.
Por la parte del Sabbat, y ahora con la supervisión de los Guardianes y bueno, también la de los Demonios, las cosas van a cambiar, y vamos a enseñarles a los antitribu porque ellos están abajo y nosotros arriba. Y es que no hay que dejar a los niños jugar con fuego, si no mira lo que les ha pasado. Les venía demasiado gordo todo esto, aunque admito que me han sorprendido y no está carente de mérito.
Al finalizar las Noches de la Ceniza Blanca hicimos recuento. A los Cabezas de Pala que habían sobrevivido, se les aceptó como Sabbats de pleno derecho al tomar su supervivencia en el asalto como Rito de Iniciación suficiente para demostrar que eran hermanos aptos para el servicio. A los Giovanni y Setitas no se les pagó lo que en principio se les debía, dejando claro que con nosotros no se juega y suerte tendrán si el día de mañana no les enseñamos que les pasa a los que juegan a dos bandas y nos traicionan: "los terceros siempre pillan en toda discusión". A falta de consistorio y aún a fecha actual, est´ por ver quien será la voz cantante en la ciudad, aunque están surgiendo varios auto nombramientos de jóvenes con aspiraciones a obispos y templarios, de momento nadie se opone directa ni indirectamente así que es cuestión de cada uno ver quien será el que finalmente se gane el respeto de sus hermanos y el consecuente cargo. Los supervivientes del asalto, en su mayoría manadas, han empezado a repartirse sus nuevos dominios y cotos de caza dentro de nuestro radio de influencia que finalmente abarca todo el este de Praga junto a Mala Strana y Nova Strana.
La Capilla Tremere se ha convertido en algo personal. Es impensable, intolerable, que esos magos sigan existiendo y en nuestro propio territorio. Hemos pensado en aliarnos momentáneamente con los Tzimisce Independientes que llevan más tiempo que nosotros queriendo borrar de la ciudad a los Tremere, pero tal alianza con estos neofeudalistas que son más fieles a ellos que a nuestra secta, es como bien poco un sueño inalcanzable. Esto ser´ una espina clavada en el costado durante mucho tiempo.
Por lo demás, aquí la guerra continúa, aunque ahora ha adquirido un aire a "guerra fría". La ciudad está destrozada, las estructuras de poder de la Torre y la Espada pérdidas, y debajo de todo los ambiciosos chiquillos que creen tener lo que hay que tener para subirse al caballo y dar órdenes.